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En México, el mercado de data centers podría duplicar su tamaño hacia 2030, alcanzando un valor de 2.27 mil millones de dólares (mdd), con una tasa de crecimiento anual del 13.53%; así lo evidenció el informe sobre el sector inmobiliario, hotelero y de la construcción en Latinoamérica, elaborado por la firma EY.
Lo anterior, se proyecta ante a la creciente demanda de centros de datos, derivada de la expansión de la inteligencia artificial (IA), los servicios en la nube y la transformación digital.
Cabe precisar que los centros de datos constituyen infraestructura crítica para la economía digital, ya que permiten almacenar y procesar información, operar aplicaciones empresariales y ejecutar modelos de IA.
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Perspectivas de crecimiento
De acuerdo con el documento, en 2024, el mercado fue valuado en 1.06 mil millones de dólares; y según la Asociación Mexicana de Data Centers, entre 2025 y 2030 podrían incorporarse 1,516 MW de capacidad adicional, respaldados por más de 18 mil mdd en inversión directa.
El informe señala que México cuenta con ventajas como su proximidad y conectividad con Estados Unidos, el impulso del nearshoring, la disponibilidad de talento especializado y un mercado digital en expansión.
Desarrollo del mercado en México
Actualmente, el desarrollo del sector de data centers se concentra en Querétaro, Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Siendo Querétaro la entidad que se ha consolidado como el principal nodo del país, mientras que las demás ciudades aportan ventajas relacionadas con la cercanía a usuarios digitales, el tráfico transfronterizo, la actividad industrial y la disponibilidad de talento tecnológico.
No obstante, transformar el interés de los inversionistas en proyectos operativos dependerá, principalmente, de la infraestructura energética.
En este sentido, Alonso Díaz Barriga, Socio de Impuestos Internacionales y Transacciones de EY México, señaló que el factor decisivo en los centros de datos, es la capacidad de ofrecer energía suficiente, estable y continua.
“Esta diferencia obliga a entenderlos no solo como activos inmobiliarios, sino como infraestructura estratégica para el funcionamiento de la economía digital”.
Infraestructura energética
Cabe mencionar que actualmente, México opera entre 235 y 250 MW de capacidad instalada, con 74 MW adicionales en construcción.
La distancia entre esta base y las proyecciones hacia 2030 evidencia tanto la dimensión de la oportunidad como el desafío para ampliar la transmisión y agilizar las interconexiones.
Al respecto, Díaz Barriga enfatizó que el reto no solo consiste en generar más electricidad, sino en llevarla oportunamente a los lugares donde se desarrollarán los proyectos, con la confiabilidad que exige una infraestructura que no admite interrupciones.
Finalmente, el especialista agregó que el fortalecimiento de las redes de transmisión, junto con condiciones regulatorias claras y el desarrollo de talento especializado, será fundamental para consolidar a México como un destino relevante para las inversiones.
“Para aprovechar esta ventana, será necesario avanzar de manera coordinada en energía, infraestructura, talento y certidumbre regulatoria. La capacidad para atender estas condiciones determinará si el crecimiento proyectado de los centros de datos se convierte en una ventaja competitiva sostenible para México”, concluyó.
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