Por Omar Aguilar
Muchos piensan que Donald Trump está loco.
Sin embargo, el actual presidente de Estados Unidos lleva a cabo su agenda imperialista al pie de la letra. Ante la fuerza descomunal de China, la llamada Unión Americana se ve obligada a recopilar fuerzas o sucumbir económica y estratégicamente ante China
Trump sabe que su país está obligado a fortalecerse. Por eso, Venezuela, Cuba, Colombia y México deben estar de su lado. Y esto quiere hacer por la fuerza o metiéndose en las elecciones para sacar a esas naciones del círculo de izquierda. Con Groenlandia es lo mismo pero con otras circunstancias.
Por eso en 2026, la política exterior de Estados Unidos ha dado un giro radical, priorizando el control total de América Latina sobre sus compromisos tradicionales en Europa o Asia.
Según la Estrategia Nacional de Seguridad (NSS) publicada a finales de 2025 y analizada por el Japan Institute of International Affairs, la región pasó del quinto al primer lugar de relevancia estratégica de Trump.
El objetivo no es solo la estabilidad, sino la implementación de la Doctrina Monroe, una política de “América para los estadounidenses”, que como se ha visto en recientes meses, busca expulsar la influencia de China, Rusia e Irán de infraestructuras críticas como puertos y telecomunicaciones de Latam.
Fuentes como Chatham House y El Orden Mundial sostienen que el objetivo final de Trump es consolidar un bloque hemisférico autosuficiente y subordinado a Estados Unidos.
Al asegurar el control de los recursos naturales (litio, petróleo y minerales críticos) y las cadenas de suministro mediante el nearshoring forzado, la administración busca construir una fortaleza económica inexpugnable.
Esta “América Unida” bajo el mando de Washington funcionaría como la base de operaciones necesaria para proyectar poder global, permitiendo a la Unión Americana enfrentar a China desde una posición de dominio absoluto sobre su propio “patio trasero”.
Para muchos, Trump no busca aliados, sino un cordón económico y estratégico que proteja a EE. UU. de las crisis externas. Sabe muy bien que con Europa o Asia no puede contar.
En este escenario, figuras como Javier Milei en Argentina o Nayib Bukele en El Salvador son vistos por la Casa Blanca como pilares de este nuevo orden regional. Y este es el perfil de presidentes que quiere Trump para que apoyen en todo a Estados Unidos.
Mientras Trump celebra victorias políticas en el Cono Sur, la presión sobre gobiernos de izquierda en Brasil, Colombia y México crea un clima de “guerra fría regional” donde el comercio se utiliza como castigo para quienes mantienen vínculos estrechos con empresas estatales chinas.
Por esta razón, consideramos que Trump buscará todos los métodos para influir o decidir sobre las próximas elecciones en México. Como ya ha ocurrido, Trump se inclinará en el 2027 por candidatos de derecha que sean afines a su estrategia de control hemisférico. El tablero de ajedrez geopolítico ha comenzado.