Bárbara Belaunzarán, directora comercial de Grupo Ureca y vocera de Dueñas Mx, explica cómo esta iniciativa combina educación financiera, acompañamiento y una comunidad de apoyo para impulsar a más mujeres a invertir.
Para Bárbara Belaunzarán, hablar de la participación de las mujeres en las finanzas implica reconocer las barreras que persisten, pero también los avances. En su experiencia, cada vez más mujeres buscan información, conversan sobre inversiones y se plantean la posibilidad de construir un patrimonio propio. El reto, considera, consiste en convertir ese interés en decisiones informadas.
“La información siempre va a ser poder”, afirma la directora comercial de Grupo Ureca y vocera de Dueñas Mx. En entrevista, sostiene que contar con recursos es solo una parte del proceso: también hacen falta herramientas, asesoría y una red que permita resolver dudas y dar los primeros pasos.
De esa inquietud surge Dueñas Mx, una iniciativa que, de acuerdo con Belaunzarán, busca acercar a las mujeres a la educación financiera y a la inversión patrimonial mediante el acompañamiento y la creación de comunidad.
Al momento de la entrevista, el programa reunía a 385 mujeres, de las cuales 48% vivía fuera de México, según las cifras compartidas por la directiva. Para ella, esa participación muestra el interés de mujeres en distintos países por mantener un vínculo con México y explorar oportunidades para formar un patrimonio.
Aprender y acompañarse
Al preguntarle qué obstáculos identifica entre las mujeres que desean invertir, Belaunzarán menciona el miedo, las dudas sobre la propia capacidad económica y la idea de que adquirir una propiedad exige un capital elevado.
“El miedo es lo que te paraliza”, expresa. Desde su perspectiva, investigar y solicitar explicaciones son pasos necesarios para comprender las opciones disponibles y evaluar si es posible comenzar.
Por ello, explica, Dueñas Mx incorpora actividades de educación financiera, entre ellas cursos con dinámicas lúdicas. La intención es hacer más accesibles estos temas y generar un espacio donde las participantes puedan preguntar y compartir experiencias.
La comunidad también tiene una dimensión personal. Belaunzarán relata el caso de una clienta que vive en Dubái y compartió con otras integrantes que se sentía sola y extrañaba su país. Ese intercambio, señala, permite establecer vínculos con mujeres que atraviesan situaciones similares, aunque se encuentren en ciudades o países distintos.
El proyecto busca así que el acompañamiento incluya tanto el aprendizaje financiero como una red de apoyo entre sus integrantes.
Una mirada hacia el patrimonio
Durante los últimos diez años, Belaunzarán ha concentrado su actividad en la inversión en tierra. A los terrenos los llama “alcancías en tierra”, una expresión con la que describe su visión de la construcción patrimonial.
En ese recorrido, asegura haber observado un mayor interés entre mujeres jóvenes. Como ejemplo, menciona a inversionistas de 23 años con ingresos de 12 mil pesos mensuales que, según relata, destinan entre 2,500 y 3,000 pesos al mes a sus inversiones.
También cuenta que ha conocido adolescentes que prefieren pedir un terreno en lugar de una fiesta de quince años. Son experiencias que, desde su perspectiva, reflejan cambios en las aspiraciones y en las conversaciones familiares sobre el dinero.
La directiva señala que los perfiles que se acercan son diversos: desde mujeres que comienzan su vida laboral hasta arquitectas, constructoras e inversionistas con mayores recursos que buscan adquirir tierra, desarrollar proyectos y poner inmuebles en renta.
Al hablar de estas posibilidades, subraya la importancia de revisar la certeza legal y conocer el rumbo de cada proyecto. El acompañamiento, explica, debe ayudar a entender qué se está adquiriendo y cuáles son sus características.
Crecer y abrir espacios
Belaunzarán reconoce que todavía existen obstáculos para la participación femenina en el mundo empresarial. En el sector inmobiliario industrial, por ejemplo, identifica espacios donde, desde su experiencia, las mujeres siguen encontrando dificultades para acceder.
Sin embargo, mantiene una visión optimista. Destaca el interés de las mujeres de su entorno por leer, investigar, escuchar contenidos de finanzas y compartir oportunidades de aprendizaje.
Para la vocera de Dueñas Mx, el crecimiento también pasa por trabajar en equipo y dejar un ejemplo a las siguientes generaciones. Su apuesta es que más mujeres encuentren información y acompañamiento para tomar decisiones sobre su futuro patrimonial.
“Queremos ser escuchadas”, expresa. La intención, concluye, es ampliar la comunidad y seguir acercando herramientas a quienes desean comenzar.