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El campo mexicano bajo el yugo de la extorsión

por El Consejero
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El campo mexicano bajo el yugo de la extorsión

La tierra que alimenta a México ya no solo germina frutos, sino también una profunda economía de la intimidación. En las parcelas de aguacate en Michoacán, en los campos de limón de Tierra Caliente o en los agostaderos ganaderos de Zacatecas, el ciclo agrícola ha sido secuestrado por el crimen organizado.

El viejo anhelo de la reforma agraria y la soberanía alimentaria choca hoy con una realidad implacable: el cobro del derecho de piso, una cuota criminal que se paga por sembrar, por cuidar el cultivo, por cosechar y hasta por cada cabeza de ganado comercializada.

El fenómeno ha mutado de la delincuencia común a un sistema corporativo del terror. Los cárteles operan como siniestras secretarías de Hacienda paralelas, tasando el esfuerzo del campesino en centavos por kilo o en miles de pesos por becerro. Las cifras económicas de este quebranto revelan la magnitud de la tragedia: de acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), las extorsiones a productores agrícolas han llegado a elevar hasta en un 20% el costo final de los productos en el mercado.

A esto se suma que el flagelo de la extorsión a nivel nacional rompe récords históricos con miles de víctimas anuales, superando las 11,000 denuncias oficiales registradas y con incrementos que rebasan el 9% semestral un delito que, según cámaras empresariales como Coparmex, mantiene una cifra negra alarmante donde hasta el 97% de los casos no se denuncian por miedo a represalias.

Esta asfixia financiera tiene un rostro trágico que trasciende al productor directo: encarece de manera artificial la canasta básica. Cuando el agricultor cede ante el chantaje o prefiere abandonar sus tierras ante la imposibilidad de pagar, la cadena de suministro nacional se fractura. Los intermediarios y los consumidores finales terminan absorbiendo, de forma silenciosa, el impuesto criminal que gravan las mafias en las zonas rurales.

El campo mexicano resiste a plazos de extrema fragilidad, atrapado entre la indolencia burocrática y la voracidad de células delictivas que han sustituido al Estado en amplias regiones del territorio nacional. Devolverle la paz a la agricultura no es solo un asunto de seguridad pública o de despliegue táctico temporal; es una condición de supervivencia para la soberanía nacional. Si el surco sigue regado por el miedo, el futuro alimentario de México seguirá cosechando amargura.

El asedio de estas organizaciones criminales es un crimen de lesa humanidad, no atacarlo y erradicarlo, también ¿Dónde están las autoridades?

Donald Trump: lecciones de geografía

Esta semana, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución para promover mapas que representen con mayor fidelidad el tamaño relativo de los territorios. El objetivo es reducir las deformaciones producidas por las proyecciones cartográficas tradicionales. Estados Unidos fue el único país que votó en contra. Casi al mismo tiempo, Donald Trump tomaba el lápiz para continuar dibujando su propia geografía.

Trump ha convertido a los mapas en una extensión de su política exterior. Primero fue su idea de comprar Groenlandia; después Canadá, al que ha imaginado como el estado número 51. Luego vino el Golfo de México rebautizado por su administración como “Golfo de América” y el Lago Ontario convertido en “Lago América” en algunas plataformas digitales para usuarios estadounidenses. Ahora incluso juega con el nombre de Nuevo México, al que ha propuesto llamar “Nueva América”. El nombre de un estado, por supuesto, no se puede cambiar con una orden ejecutiva.

El más reciente de sus exabruptos es todavía más peculiar. Trump publicó un mapa en el que la bandera de Estados Unidos cubre no solo Canadá, Groenlandia e Islandia, sino que se extiende hasta México, Centroamérica y, ya encarrerado, buena parte del Caribe, como si todo ese territorio formara parte de la Unión Americana. No hubo explicación para algo que a la vista es tan evidente. Islandia incluso convocó al embajador norteamericano para expresar su molestia y calificó la publicación de completamente inapropiada.

Un mapa parece una representación objetiva del mundo, pero nunca es completamente inocente. Elegir una proyección, un nombre, un color o una frontera es también una forma de contar una historia: la resolución de la ONU intenta corregir las distorsiones geográficas para que el mundo se parezca más a como realmente es. Trump parece estar haciendo exactamente lo contrario: utilizar los mapas para que la realidad empiece a parecerse a como él quisiera que fuera.

Trump no es cartógrafo. Es presidente. Pero ha descubierto algo que los cartógrafos saben desde hace siglos: quien dibuja un mapa tiene un enorme poder para decidir qué se ve, qué se oculta y dónde empiezan y terminan las cosas. La diferencia es que un cartógrafo está obligado a respetar la geografía. Un presidente, en cambio, puede sentirse tentado a modificarla, al menos sobre el papel.

La contradicción con lo que ocurre en la ONU no podría ser más desafortunada. Mientras la mayor parte de las naciones busca que los mapas representen con fidelidad el mundo que existe, Trump parece utilizarlos para anticipar el mundo que quisiera ver. Es muy fácil dibujar fronteras con un lápiz. La realidad es otra cosa…

Nombramientos y ascensos, la clave

El lunes pasado, la FGR dio a conocer un video donde la fiscal Ernestina Godoy dio a conocer un cateo a una bodega del exvicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, quien junto con su hermano Fernando, también exvicealmirante y recién expulsado de Argentina a México, encabezaban la organización criminal dedicada al contrabando de combustibles.

Probablemente lo más relevante no son las armas u objetos de lujo localizados, pues de acuerdo a la defensa eran de la época de cadete de su cliente, así como de su colección de Star Wars, sino los papeles, de los que se aprecia en las imágenes hay varias cajas.

De acuerdo a la fiscal, se encontraron listas de aduanas marítimas, expedientes de personal naval y de altos mandos de la institución, documentación de seguridad nacional clasificada como reservada y confidencial, lo que confirma que los hermanos Farías y sus cómplices “intervinieron en designaciones, ascensos y movimientos de personal dentro de las aduanas marítimas, la Administración Nacional de Aduanas de México y la propia Secretaría de Marina. Roberto N, en particular, gestionaba directamente esos nombramientos y esas promociones”, afirmó Godoy.

Lo anterior es fundamental, puesto que Manuel Roberto Farías fue secretario particular de su tío político, el secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, por quien necesariamente pasó la aprobación de esos nombramientos y ascensos, como los de los propios Farías, quienes pasaron de contralmirantes a vices en el tiempo más breve posible, siendo los más jóvenes de su jerarquía.

La reiteración de que fue el propio Ojeda Durán quien denunció la red desde fines de la administración pasada no basta para que no sea citado, por lo menos como testigo, menos para que lo den como ilocalizable, siendo suficiente una orden superior para que se presente en el lugar, día y hora que sea requerido, para que explique esas decisiones, sin las cuales, no hubiera podido operar esa red criminal dentro de la Marina.

Ghosting laboral: cuando el silencio de los candidatos también dice algo de las empresas

Resulta paradójico que, en un país donde conseguir empleo sigue siendo una preocupación cotidiana y 67% de las empresas reporta dificultades para cubrir vacantes, haya candidatos que simplemente dejen de responder.

La explicación fácil sería atribuirlo a falta de compromiso; pero el Termómetro Laboral de OCC, la bolsa de trabajo digital líder en México, muestra algo más profundo: la mitad abandonaría el contacto ante información poco clara, mientras que 17% lo haría porque las condiciones no le convencen y 15% debido a procesos demasiado largos. El silencio, entonces, no siempre significa desinterés: también puede ser una respuesta a la incertidumbre.

El dato más revelador es que 56% quiere conocer el rango salarial desde las primeras etapas, lo que parecería que no es una exigencia desmedida, sino la información mínima para decidir si vale la pena invertir tiempo en entrevistas, evaluaciones y seguimientos. Esto cobra relevancia cuando en México se discute avanzar hacia una mayor transparencia salarial en las vacantes, porque si las empresas esperan candidatos disponibles, receptivos y comprometidos, también deben ofrecer claridad sobre la remuneración, las responsabilidades, la modalidad de trabajo, las prestaciones y la duración del proceso.

El ghosting afecta a ambas partes: eleva los costos de contratación, prolonga la cobertura de vacantes y profundiza la desconfianza entre empresas y buscadores de empleo. Combatir esta situación obliga a revisar procesos que siguen siendo opacos, extensos o poco empáticos. En un mercado donde las organizaciones compiten por talento, reclutar ya no es evaluar personas, también supone demostrar, desde el primer contacto, que la empresa sabe comunicar, respetar el tiempo ajeno y cumplir las condiciones que promete.

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