A menos de 24 horas de que México vuelva a convertirse en escenario de una Copa del Mundo de Fútbol, las amenazas de la CNTE de afectar actividades relacionadas con el torneo han generado inquietud dentro y fuera del gobierno.
La posibilidad de que un movimiento social interfiera con uno de los eventos deportivos más importantes del planeta parece, en principio, alarmante. Sin embargo, habría que distinguir entre un impacto real y un impacto político. Es poco probable que un sindicato, una organización social e incluso una serie de protestas sincronizadas logren impedir la realización de los partidos.
Un Mundial moviliza recursos de seguridad, logística e inteligencia que pocos acontecimientos en el mundo pueden igualar. Seguramente el balón habrá de rodar y rodar como está programado.
Eso no significa que el problema sea irrelevante. La verdadera preocupación para el gobierno no es que se suspenda un encuentro, sino que el Mundial se convierta en un enorme escaparate para conflictos que normalmente se encuentran acotados en las fronteras nacionales.
Las demandas de la CNTE, las marchas de las madres buscadoras, las denuncias sobre desapariciones o los episodios de violencia criminal adquieren una dimensión distinta cuando millones de personas observan el país al mismo tiempo.
Un periodista extranjero quizá no conozca los detalles de cada conflicto, pero sí puede transmitir imágenes de bloqueos, manifestaciones o reclamos sociales que terminarán convirtiéndose en la historia paralela del torneo.
La situación coloca a Claudia Sheinbaum frente a una paradoja política. Durante años observó los movimientos sociales como expresiones legítimas de inconformidad ciudadana frente al poder. Hoy la realidad es distinta. Hace prácticamente una década, dejó de ser oposición.
Y cuando se gobierna, las manifestaciones dejan de ser una expresión democrática para convertirse también en un indicador de capacidad política, negociación y gobernabilidad. Las mismas protestas que antes erosionaban a administraciones ajenas ahora pueden afectar la percepción pública de quienes ejercen el poder.
Ahora bien, tampoco hay que sobredimensionar el problema. Los grandes eventos rara vez se desarrollan en entornos perfectos. Brasil organizó el Mundial de 2014 en medio de enormes movilizaciones contra el gasto público y la corrupción. Francia ha celebrado eventos internacionales mientras enfrentaba huelgas y protestas masivas.
Incluso los Juegos Olímpicos y Copas del Mundo recientes han vivido con cuestionamientos sobre derechos humanos, conflictos políticos o problemas de seguridad. La experiencia demuestra que estos eventos suelen realizarse con normalidad, aun cuando el contexto social sea complicado.
Por eso, el mayor desafío para el gobierno no se encontrará en lo que habrá de ocurrir en los estadios. La organización del Mundial será evaluada por la puntualidad de los partidos, la seguridad de los visitantes y la capacidad logística de las ciudades sede.
La amenaza principal no se encuentra en que la CNTE suspenda un partido o que una manifestación obligue a cambiar una ruta de transporte. Las probabilidades apuntan a que los estadios se llenan y la fiesta futbolística siga su curso. La verdadera batalla se encuentra en la cancha de la percepción más allá de la narrativa que se establezca en la conferencia matutina. Esa es la carta de presentación para bien o para mal. Los campeones cambian cada cuatro años. La reputación de un país puede tardar décadas en modificarse.
Coahuila: la golondrina priista
Alejandro Moreno ha festejado el carro completo de las 16 diputaciones locales de Coahuila como si cada una fuera una gubernatura. Rubén Moreira, coordinador de diputados del PRI y exgobernador de Coahuila, lo ha interpretado como un voto de castigo a Morena y al gobierno. Ya encarrerados y con aire de perdonavidas, ambos han exhortado a la oposición a hacer alianza en el 2027.
La de Coahuila fue una buena elección para el PRI, el único estado que no ha vivido alternancia, asegurándose mayoría absoluta en el congreso local, y con una participación del 51%, alta, considerando que solo fueron comicios para elegir diputados locales.
Manolo Jiménez se encuentra entre los gobernadores mejor calificados, en un estado ubicado entre los cinco con mayor inversión extranjera directa, con varias ciudades industrializadas -Torreón, Saltillo, Piedras Negras, Ramos Arizpe, Acuña-; y entre las entidades más seguras del país, tanto por baja incidencia delictiva como por percepción de seguridad.
Aunado a ello, el tricolor tiene una estructura partidista que demostró eficiencia y capacidad de movilización, logrando el 58% de los votos, en una coalición con la Unión Democrática de Coahuila (UDC), partido local.
Pero Coahuila es la excepción y está lejos de ser el resurgimiento del PRI. Al partido le quedan solo dos gubernaturas -Coahuila y Durango-; es cuarta y quinta fuerza en el Senado y Cámara de Diputados respectivamente (13 senadores, 37 diputados); situación similar en los congresos locales, o como en el de Hidalgo, donde no tiene representación. Asimismo, el priismo ha desaparecido en la mayor parte del país, migrando hacia Morena; o el Verde, como en el Estado de México.
Andy López Beltrán se bajó de la Secretaría de Organización de Morena antes de que lo culparan de la derrota del partido, al no ganar ningún distrito, aunque el resultado no es tan malo como para otros partidos -27% de la votación; mientras PAN, Verde y MC perderían su registro-, pero sí ubicándolo como la única entidad donde es una lejana segunda fuerza, complicándole la elección de presidentes municipales del siguiente año, y la de la gubernatura en 2029, que pinta para mantenerse priista.
El mayor perdedor es el PAN, que por primera vez pierde su registro en un estado, donde apenas hace tres años había ganado por mayoría cinco distritos, y en otras elecciones de este siglo llegó a disputar la gubernatura y gobernar ciudades coahuilenses importantes.
El blanquiazul sigue con mucho dirigente de escritorio y poca gente dispuesta a hacer trabajo a ras de tierra, y Coahuila es otro ejemplo de los estados norteños donde el PAN está totalmente desdibujado, y con altas probabilidades de perder Chihuahua, su último bastión fronterizo, sin alcanzarle con la presencia nacional adquirida por Maru Campos por el caso de los agentes de la CIA.
Coahuila fue solo una bocanada de oxígeno para el PRI que continua hundido y en vías de extinción y que, al parecer lo único rescatable que le queda, está en Coahuila. Al PAN le han salido muy costosas esas alianzas, pero ir solo sin quién opere en territorio le puede costar más.
El auge de los seminuevos
Durante años, la compra de un automóvil nuevo fue vista como una de las principales metas patrimoniales de las familias mexicanas. Sin embargo, el entorno económico actual está modificando de manera profunda la forma en que las personas toman decisiones de movilidad.
El incremento en el costo de vida, la presión sobre los presupuestos familiares y una mayor conciencia financiera están impulsando a los consumidores a buscar alternativas que les permitan acceder a un vehículo sin comprometer su estabilidad económica. En este contexto, el mercado de autos seminuevos está consolidándose como uno de los segmentos más dinámicos de la industria automotriz.
Los datos confirman esta tendencia. De acuerdo con análisis de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), las ventas de vehículos seminuevos crecieron 2.4% durante 2025, con meses que registraron aumentos de hasta 15%. Detrás de estas cifras existe un cambio relevante en el comportamiento del consumidor. Hoy, las personas no solo evalúan el precio de compra, sino el costo total de propiedad, las condiciones de financiamiento, el valor de reventa y el impacto que la adquisición tendrá en sus finanzas de largo plazo.
Este cambio también está fortaleciendo esquemas innovadores como el arrendamiento de vehículos seminuevos. Frente al encarecimiento de los autos nuevos y a un entorno de tasas de interés que puede elevar significativamente las mensualidades de un crédito tradicional, cada vez más usuarios encuentran en el arrendamiento una alternativa que les permite acceder a mejores vehículos, mantener liquidez y adaptarse a las necesidades cambiantes de su vida personal y profesional.
Como señala Andrés de la Piedra, cofundador y COO de Wahu, plataforma de compraventa y renta de autos seminuevos, la movilidad ya no se trata únicamente de poseer un automóvil, sino de contar con soluciones financieras inteligentes que permitan a las personas desplazarse de manera eficiente sin comprometer otros objetivos económicos. Todo apunta a que los seminuevos y los esquemas flexibles de financiamiento seguirán ganando terreno en los próximos años, convirtiéndose en una pieza clave para democratizar el acceso a la movilidad en México.
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