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Más allá del método… ahí está Amílcar

por El Consejero
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Más allá del método… ahí está Amílcar

Habría que ser muy ingenuo para pensar que una simple investigación periodística dio con el paradero de Amílcar Olán en Lugano, Suiza. Los métodos de Ricardo Salinas Pliego parecen no tener límites, al igual que los recursos destinados a contratar agencias como Black Cube, la cual podría estar detrás de los videos que revelan el estado y la situación en la que se encuentra el exaliado del hijo del expresidente.

Hasta la intimidad de su habitación, captado con lentes de largo alcance, se le observa consumiendo sustancias de manera ansiosa, imágenes que posteriormente fueron hechas públicas. En este punto, el consumo de drogas pasa a segundo plano; lo verdaderamente relevante es que, en una localidad tan alejada, reporteros de TV Azteca, quienes habitualmente se dedican al mundo de los espectáculos, lograron dar con su ubicación.

Lo fundamental aquí es cuestionarse las razones por las que está huyendo y tratando de esconderse, al extremo de modificar su apariencia mediante múltiples cirugías estéticas.

A Jorge Amílcar Olán Aparicio se le señala e investiga periodísticamente por diversas conductas ilícitas relacionadas con la corrupción y el uso indebido de influencias. Sus principales señalamientos incluyen tráfico de influencias, asignación irregular de contratos, negocios en obras prioritarias y en el sector salud, así como la realización de operaciones financieras y fiscales internacionales de manera fraudulenta.

Hasta el momento, la Fiscalía General de la República (FGR) no cuenta con una investigación formal ni con una orden de aprehensión en contra de Jorge Amílcar Olán Aparicio.

Al respecto, la postura oficial ha reiterado que las carpetas de investigación deben sustentarse en pruebas y elementos materiales que vinculen a una persona con una posible conducta delictiva, y no únicamente a partir de señalamientos o reportajes difundidos en medios de comunicación.

Mientras tanto, esté o no investigado formalmente, Amílcar comienza a vivir el mismo calvario que, en unos meses, podría enfrentar Andy López Beltrán.

Morena y Verde aliados; las encuestas y PT lo de menos

Este lunes, Morena completó los nombramientos de las 17 coordinaciones estatales de Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional, quienes de facto ocuparán las candidaturas a las gubernaturas.

Se trata de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera por Tlaxcala; la diputada Clara Luz Flores Carrales, Nuevo León; la senadora Jasmine Bugarín Rodríguez, Nayarit; la senadora Lorenia Valles Sampedro, Sonora; el diputado por el Verde, Manuel Cota Cárdenas por Baja California Sur; Cruz Pérez Cuéllar, munícipe con licencia de Ciudad Juárez en Chihuahua, y Elí César Cervantes Rojas en San Luis Potosí.

Lo primero que llama la atención son los que no fueron. Previsible, aunque no dejó de buscar la designación para ella hasta el último, la senadora Andrea Chávez por Chihuahua, entidad que se pintará de guinda en 2027, según las encuestas.

En Nuevo León repetirá Clara Luz Flores como candidata, dejando en el camino a Tatiana Clouthier -que su capital político queda en el apellido-, y a Waldo Fernández, senador del Verde que había venido trabajando fuerte por esa candidatura.

Todo indica que el Verde seguirá consechando gubernaturas. Por paridad de género, Nayarit no fue para Héctor Santana, presidente municipal de Bahía de Banderas, pero tampoco para Geraldine Ponce, alcaldesa de Tepic, sino para la senadora por el Verde, Jasmine Bugarín.

Y hablando de ese partido, también se llevó la candidatura de Baja California Sur, con Manuel Cota, hijo del exgobernador Leonel Cota, dejando de lado a Christian Agúndez, la única carta fuerte del PT, partido que, como se ha señalado en este espacio, se mantendrá en la alianza a cambio de lo que le ofrezcan.

El partido Verde irá solo en San Luis Potosí con la prácticamente segura candidatura de la senadora Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo. Morena designó al profesor Elí Cervantes, delegado de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y exsenador suplente, quien se verá si realmente disputará la gubernatura o cumplirá un papel testimonial.

Al estilo revolucionario de “primero disparas y luego averiguas”, ya aterrizadas las designaciones, la dirigencia de Morena ha anunciado que será posteriormente cuando se den a conocer las encuestas y su metodología, lo cual ya es irrelevante.

Tan es así que precisamente en San Luis Potosí, Elí Cervantes no solo no ganó las encuestas, sino que ni siquiera se registró en el proceso, pero fue elegido por “consenso”. Ahora lo que siguen son las negociaciones para las siguientes designaciones de candidaturas a diputados y presidentes municipales, así como las cuotas partidistas en futuras administraciones.

Hasta ahora, el pragmatismo electoral ha permitido mantener la alianza, sin rupturas internas -los inconformes podrán llegar a acuerdos-, y perfilándose a conservar las gubernaturas que ya tienen, posiblemente sumar Chihuahua, y ver si se puede avanzar algo en Aguascalientes, Querétaro y San Luis Potosí.

Ciudades en renta

Maricarmen, una mujer de 87 años que llevaba 71 años viviendo en el mismo departamento de Madrid, se convirtió hace unos días en el rostro de una crisis que trasciende su propia historia. Su renta era de 500 euros mensuales, pero la empresa propietaria pretendía llevarla hasta 2 mil 650 euros, una cantidad muy superior a su pensión de mil 350 euros.

El desalojo se produjo después de varios intentos y provocó una movilización que terminó haciendo de su caso un asunto nacional. Finalmente, la presión social y mediática consiguió que se alcanzara un acuerdo para que pudiera regresar a su vivienda con un contrato de ocho años y una renta acorde a sus ingresos.

Problema solucionado, pero ¿qué pasa con todas esas personas que están viviendo situaciones parecidas sin que nadie las conozca? El primer trimestre de este año hubo más de 4 mil lanzamientos judiciales en España; 2 mil 600 estuvieron relacionados con el alquiler. Son alrededor de 44 al día.

La cifra, es cierto, fue 45.4 por ciento menor que un año antes y no todos los casos son comparables a los de Maricarmen. Pero muestra que el fenómeno está muy lejos de ser excepcional. El caso que se ventiló en las noticias encontró una salida; muchos otros simplemente terminan con una mudanza, un cambio de barrio o el desplazamiento hacia la periferia.

Lo ocurrido a Maricarmen forma parte de una transformación silenciosa y profunda. En 14 años, los hogares españoles que habitan en una vivienda de su propiedad pasaron de 79 a 63.9 por ciento, mientras que los que viven de alquiler aumentaron de 11.9 a 19.2 por ciento.

Y el mercado del alquiler tiene una presencia importante de propietarios con varias viviendas: un estudio del Ministerio de Derechos Sociales y el CSIC calcula que el 61 por ciento de las viviendas destinadas al alquiler habitual está en manos de multiarrendadoras particulares, personas jurídicas y entidades públicas. En Madrid la proporción llega a 56.4. por ciento.

La vivienda, por tanto, no solamente se ha encarecido; también ha cambiado la relación entre quienes la necesitan para vivir y quienes la poseen como patrimonio o actividad económica.

La diferencia importa. No es lo mismo una familia que renta un departamento que una empresa cuyo negocio es administrar activos inmobiliarios. En el caso de Maricarmen, la propietaria es Urbagestión Desarrollo e Inversiones, una empresa dedicada a la gestión y promoción inmobiliaria.

El problema, por tanto, no está en la existencia de la propiedad privada ni en que alguien obtenga un ingreso por rentar un inmueble. La discusión empieza cuando la vivienda entra en la esfera empresarial y su rentabilidad se vuelve el principal criterio para decidir quién puede permanecer en ella.

En Madrid y Barcelona, por ejemplo, un estudio reciente encontró apenas 13 viviendas disponibles por menos de 700 euros en la primera ciudad y nueve en la segunda.

Ahí aparece la gentrificación, aunque tampoco alcanza a explicar el fenómeno completo. Un barrio se vuelve atractivo, llegan personas con mayores ingresos, aumenta el valor del suelo, cambian los comercios y suben las rentas desplazando a los habitantes, quienes ya no pueden pagar los costos para seguir viviendo ahí.

El auge de plataformas como Airbnb y de otros alquileres temporales puede profundizar el problema cuando viviendas destinadas a residencia permanente pasan a tener un uso turístico o de corta estancia. Pero tampoco es correcto satanizar a Airbnb; la presión inmobiliaria es multifactorial desde la escasez de vivienda asequible hasta la inversión, el crecimiento de las ciudades y la diferencia entre los ingresos y el costo de vivir en ellas.

México no está en la misma situación que España y sería exagerado afirmar que inevitablemente vamos para allá. Pero hay señales que merecen atención. En la Ciudad de México ya se contabilizan más de 26 mil alojamientos anunciados en Airbnb a principios de este año, 65 por ciento de ellos viviendas o departamentos completos.

El propio gobierno ha tenido que plantear medidas para regular el alquiler temporal, contener el desplazamiento y ampliar la vivienda asequible. El fenómeno tampoco se circunscribe a la capital; destinos turísticos y ciudades con fuerte crecimiento económico enfrentan presiones similares sobre el suelo y las rentas.

Se olvida que una ciudad no está formada solamente por edificios y precios de mercado. También está hecha de arraigo: familias que llevan décadas en una colonia, comercios que conocen a sus clientes, escuelas, vecinos, redes de apoyo y familiares. El problema de la vivienda no comienza cuando llega una orden de desalojo.

Comienza mucho antes, cuando vivir en el lugar donde uno construyó su vida deja de ser económicamente viable. Y cuando eso ocurre de manera generalizada, no solamente cambia el precio de las casas: cambia la ciudad, cambia su composición social y se rompe el vínculo entre quienes la habitan y los lugares que durante generaciones consideraron suyos.

Inglés: una competencia que abre puertas en el mercado laboral

En el ecosistema laboral actual, el dominio del inglés dejó de ser únicamente un diferenciador para convertirse, en determinadas industrias y posiciones, en una competencia necesaria. Finanzas, tecnología y otros sectores con operaciones internacionales demandan profesionales capaces de interactuar con clientes, equipos y empresas de distintos países, por lo que la capacidad de comunicarse en otro idioma adquiere un valor que trasciende el currículum.

En este contexto, Computrabajo, el sitio de empleo líder en Latinoamérica, identifica que uno de los principales retos para los profesionales no consiste en alcanzar un dominio perfecto del idioma, sino en reconocer con honestidad su nivel y trabajar de manera constante en las habilidades que necesitan fortalecer. Tener claridad sobre las propias capacidades permite establecer objetivos realistas y, al mismo tiempo, buscar oportunidades acordes con el perfil profesional.

Por otra parte, la inteligencia artificial también está modificando la manera en que nos relacionamos con otros idiomas, ya que las herramientas de traducción pueden facilitar la comprensión de textos y apoyar determinadas tareas, pero existen situaciones profesionales en las que la interacción directa continúa siendo fundamental.

Una entrevista, una presentación, una reunión o una conversación con un cliente requieren comprender el contexto y responder con naturalidad para generar confianza, lo que se construyen con práctica y experiencia.

Por ello, mejorar el inglés debe entenderse como un proceso vinculado con la realidad profesional. Identificar el nivel actual, practicar situaciones propias del trabajo, incorporar el idioma a la rutina cotidiana y ser transparente durante los procesos de selección son acciones que pueden contribuir a desarrollar mayor seguridad y fluidez. No se trata solamente de estudiar un idioma, sino de aprender a utilizarlo como una herramienta para desenvolverse en nuevos escenarios laborales.

En una realidad donde la tecnología puede resolver cada vez más tareas relacionadas con la traducción, la capacidad de comunicarse, comprender a otros y construir relaciones profesionales conserva un componente humano difícil de automatizar. El reto está en combinar ambas capacidades para preparar al talento ante un mercado laboral cada vez más global.

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