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Energía para el Crecimiento: una ventana para el Smartshoring

por Francisco Suárez Hernández
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Energía para el Crecimiento: una ventana para el Smartshoring

Por: Dr. Francisco Suárez Hernández. Director de Asuntos Públicos y Relaciones Estratégicas FEMSA. Ex Presidente del Consejo del World Environment Center.

Correo electrónico: francisco.suarezh@gmail.com

Hace unos días, durante una semana de anuncios y compromisos muy relevantes; el “Council of the Americas 2026” (COA), organizó el foro dedicado a México, nuevamente tuvo una participación de primer nivel de todos los sectores. Dejando claro un mensaje:

México atraviesa un momento decisivo

En un entorno global marcado por la relocalización de cadenas productivas, la presión climática y la aceleración tecnológica; la conversación pasó de crecimiento, a cómo hacerlo de forma sostenida, inclusiva y competitiva.

Energía para el Crecimiento: una ventana para el smartshoring
Energía para el Crecimiento: una ventana para el smartshoring

Bajo el lema “Impulsando el crecimiento económico”, se puso sobre la mesa una verdad incómoda pero ineludible: sin energía suficiente, confiable y limpia, no hay crecimiento posible.

Panel “Energía para el Crecimiento: Infraestructura e Inversión”

Dejó claro que el desafío no es menor. La demanda energética del país crecerá de forma acelerada en los próximos años, impulsada por el nearshoring, la digitalización y sectores intensivos como la manufactura avanzada. Pero este crecimiento exige algo más que capacidad instalada, requiere: una transformación estructural del sistema energético.

Panel: Energía para el Crecimiento: Infraestructura e Inversión
Panel: Energía para el Crecimiento: Infraestructura e Inversión

Las ideas del foro COA en temas centrales, correlacionados que abordamos recientemente en la junta ABAC II CDMX / APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico), como el hecho, que la demanda energética del país crecerá de forma acelerada en los próximos años, impulsada por la relocalización de cadenas productivas y nuevas inversiones. Limitar esta tendencia al concepto de nearshoring basado principalmente en proximidad geográfica, resulta insuficiente para capturar la magnitud de la oportunidad.

México no puede aspirar únicamente a ser el destino más cercano, debe convertirse en el destino más inteligente:

Smartshoring

Surge el concepto como una evolución natural que combina ubicación estratégica con infraestructura de clase mundial, energía limpia y confiable, talento calificado, certeza regulatoria y adopción tecnológica. Más que atraer inversión, atraer la inversión correcta.

El smartshoring implica que cada decisión de instalación industrial esté alineada con variables críticas: disponibilidad energética sostenible, eficiencia logística, digitalización de procesos y resiliencia de las cadenas de suministro. La energía deja de ser un insumo más y se convierte en un factor decisivo de localización.

Las empresas globales, además de buscar reducir costos o acortar distancias; buscan:

reducir riesgos, cumplir compromisos ESG y garantizar operaciones sostenibles en el largo plazo.

Bajo esta lógica, el crecimiento de la demanda energética más que una presión, es una señal de transformación estructural. Cada proyecto industrial representa una oportunidad para integrar soluciones energéticas más inteligentes: desde parques industriales con generación renovable distribuida, hasta el uso de inteligencia artificial para optimizar el consumo energético.

El verdadero reto y la gran oportunidad está en diseñar un ecosistema donde energía, infraestructura y tecnología convergen. El smartshoring no sólo redefine dónde se produce, sino cómo se produce.

México tiene los elementos para liderar esta transición: ubicación privilegiada, acceso a mercados a través del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, y un enorme potencial en energías renovables. Capitalizar esta oportunidad requerirá visión estratégica y ejecución coordinada.

La apuesta por energías renovables solar, eólica y nuevas tecnologías, más que una decisión ambiental, es una estrategia económica:

“Plan México: Hoja de Ruta para el Crecimiento Sostenido”,

Plantea una visión de largo plazo que reconoce a la energía como columna vertebral del desarrollo. No se trata únicamente de generar más electricidad, sino de hacerlo mejor: con una matriz diversificada, resiliente y cada vez más limpia.

La colaboración se vuelve el verdadero diferencial. La conversación en el COA fue contundente: ningún actor puede hacerlo solo.

El sector público aporta dirección, certidumbre regulatoria y visión de país; el sector privado, por su parte, aporta capital, innovación y velocidad de ejecución. La infraestructura energética del futuro, redes inteligentes, almacenamiento y transmisión eficiente dependen de esta sinergia.

“El papel del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, un catalizador clave”,

Panel COA: Financiamiento como Catalizador del Desarrollo

La integración regional facilita el comercio, y redefine las cadenas de suministro energéticas. Norteamérica puede consolidarse como una de las regiones más competitivas del mundo. Dependerá de su capacidad para garantizar energía accesible y sostenible. México, con su potencial renovable, puede jugar un rol estratégico en esta ecuación.

La Inteligencia Artificial y la innovación tecnológica están redefiniendo la manera en que se produce, distribuye y consume energía. Desde la optimización de redes eléctricas hasta la predicción de demanda y la eficiencia energética en industrias,

La tecnología no es un complemento: es un habilitador del crecimiento: Panel sobre “Oportunidad Tecnológica: Inteligencia Artificial, Innovación y Crecimiento”

La energía del futuro será tan digital como eléctrica.

México debe aprovechar esta ventana de oportunidad histórica

La conclusión es clara: México tiene una oportunidad histórica. Puede convertirse en un hub energético competitivo, sostenible y alineado con las demandas del siglo XXI. Esto exigirá decisiones firmes, coordinación efectiva y una visión compartida entre todos los actores.

Porque al final, la ecuación del crecimiento es sencilla, aunque no fácil: sin energía, no hay industria; sin infraestructura, no hay inversión; y sin colaboración, no hay futuro.

Desde el sector privado, la infraestructura, la sociedad y el gobierno, todos estos elementos representan oportunidades y:

 ¡¡¡Millones de acciones sostenibles adicionales!!!

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