En México, la exposición a ataques cibernéticos ha alcanzado un punto crítico que anticipa el riesgo que enfrenta América Latina. El aumento sostenido de ataques, la acelerada digitalización de servicios y la brecha entre percepción y capacidad real de respuesta están poniendo en riesgo información de millones de usuarios y la confianza en el ecosistema digital. Este escenario afecta hoy a empresas, gobiernos y ciudadanos, en un momento en el que la continuidad operativa y la reputación dependen directamente de la seguridad digital.
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De acuerdo con el reporte Ciberseguridad, habilitador de confianza y competitividad, elaborado por Incode y Endeavor, las organizaciones en América Latina enfrentan en promedio 2,803 ataques cibernéticos por semana, cerca de 40 % por encima del promedio global, mientras que el impacto financiero de una brecha de datos supera los 3.8 millones de dólares. En México, esta combinación de volumen e impacto expone información crítica, datos de usuarios y la confianza del mercado.
El riesgo no está solo en la frecuencia de los ataques, sino en la brecha entre percepción y realidad. Según el mismo estudio, 65 % de las organizaciones en América Latina se declara bien o muy bien preparada, pero solo 17 % evalúa de forma continua su estrategia de ciberseguridad. Además, 68 % identifica al factor humano, el phishing y la ingeniería social como su principal vector de ataque, confirmando que la vulnerabilidad está tanto en procesos y personas como en la tecnología. Las consecuencias ya son visibles. Si los controles fallan, la confianza del usuario se convierte en el activo más frágil del ecosistema digital.
Esta lectura se refuerza desde una perspectiva global. El Global Cybersecurity Outlook 2026 del Foro Económico Mundial advierte que 73 % de los CEO a nivel global fue afectado por fraude cibernético en 2025, y que en 2026 el fraude se consolidó como la principal preocupación de la alta dirección. En economías estratégicas como México, la volatilidad geopolítica amplifica el riesgo: 64 % de los CEO ya incorpora ataques geopolíticos en su gestión de riesgos, y 91 % ha ajustado su estrategia de ciberseguridad ante un entorno internacional cada vez más inestable.
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Particularmente en México, el desafío se profundiza por la falta de talento especializado. El WEF señala que 69 % de los CEO en LATAM carece del talento necesario en ciberseguridad, cifra que coincide con el diagnóstico de Incode y Endeavor, que documenta un déficit superior a 300 mil especialistas. Esta carencia no solo limita la capacidad de respuesta, sino que amplía la brecha entre organizaciones y sectores con distintos niveles de madurez digital.
Cuando las capacidades son desiguales, el riesgo deja de ser individual y se vuelve sistémico. No es casual que solo 13 % de los líderes empresariales en la región confíe en la capacidad de su país para responder a un incidente cibernético grave, dejando expuestos ecosistemas completos y cadenas de suministro interconectadas.
“Este desfase entre la magnitud del riesgo y las capacidades reales de respuesta demuestra por qué la ciberseguridad ha dejado de ser un asunto técnico para convertirse en una prioridad estratégica. En un entorno donde los ataques se intensifican, el talento es escaso y la confianza institucional es limitada, avanzar hacia la resiliencia exige acciones concretas que reduzcan la distancia entre percepción y realidad”, señaló Ricardo Amper, CEO y Fundador de Incode Technologies.
Tres claves para fortalecer la resiliencia cibernética, según Incode:
- Blindar al factor humano. La mayoría de los ataques exitosos se originan en errores humanos. La capacitación continua, simulaciones de phishing y controles robustos de identidad son esenciales para reducir la superficie de ataque.
- Pasar de revisiones esporádicas a monitoreo continuo. La resiliencia exige evaluación permanente, detección temprana y capacidad de respuesta en tiempo real. Revisar la estrategia una vez al año ya no es suficiente frente a amenazas dinámicas.
- Integrar la ciberseguridad a la estrategia del negocio. La seguridad debe formar parte de la toma de decisiones, del diseño de productos y de la relación con clientes y socios. No es un tema aislado de TI, sino un habilitador de confianza y crecimiento.
En un país donde incluso organizaciones con millones de usuarios han visto datos sensibles potencialmente comprometidos, el mayor riesgo no es reconocer las vulnerabilidades, sino asumir que la preparación actual es suficiente. En México, como espejo de América Latina, la ciberseguridad ya no es solo un reto técnico para las empresas, sino un desafío estratégico que define la confianza, la competitividad y la sostenibilidad del crecimiento digital.