La economía que se siente en la piel: Latinoamérica frente a la seguridad que representa Estados Unidos - Mundo Ejecutivo

La economía que se siente en la piel: Latinoamérica frente a la seguridad que representa Estados Unidos

Por Carlos Murcia Plazas (@carlosmurciaplazas)

En gran parte de América Latina, la economía ya no se analiza solo en informes técnicos o discursos oficiales. Se vive y se resiente todos los días. Está en el precio del mercado, en la renta que sube, en el ahorro que ya no alcanza y en la constante sensación de que el dinero pierde valor incluso antes de llegar a fin de mes. Para millones de personas, la moneda local dejó de ser un respaldo y se transformó en una fuente de incertidumbre.

En 2025, la región registró un crecimiento promedio cercano al 2,3 %, una cifra que, aunque positiva en apariencia, no logró traducirse en tranquilidad económica. La inflación persistente, la volatilidad cambiaria y la inestabilidad política en varios países continúan erosionando la confianza. Invertir en moneda local implica, para muchos, asumir un riesgo que no siempre están dispuestos, o en condiciones, de correr.

Este escenario explica por qué tantas personas, empresas e inversionistas miran hacia afuera. Estados Unidos vuelve a aparecer como un refugio económico, no solo por su tamaño, sino por la percepción de estabilidad que ofrece. Con un Producto Interno Bruto que superó los 30 billones de dólares al cierre de 2025, la economía estadounidense refuerza su posición como potencia global y como destino donde el capital se siente más protegido.

La fortaleza del dólar, el peso de sus instituciones y la previsibilidad de sus reglas generan una sensación de seguridad difícil de replicar en gran parte de Latinoamérica. Mientras en muchos países de la región las tasas cambian, las políticas se ajustan abruptamente o las monedas se deprecian, en Estados Unidos la estabilidad sigue siendo parte central del relato económico. Para quien busca resguardar su patrimonio, esa diferencia es determinante.

Pero esta brecha no es solo financiera; es profundamente humana. Cada devaluación implica menos poder adquisitivo, menos capacidad de planear y más miedo al futuro. La economía se vuelve emocional, porque afecta decisiones básicas: ahorrar, invertir, emprender o simplemente sostener el nivel de vida. Cuando la moneda pierde credibilidad, también se resiente la confianza en el mañana.

Latinoamérica sigue teniendo recursos, talento y potencial de crecimiento. Sin embargo, mientras no logre consolidar estabilidad sostenida y confianza en sus economías locales, seguirá enfrentando la misma disyuntiva: ver cómo el capital,y la esperanza, buscan refugio en mercados que ofrecen mayor certidumbre. 

En un mundo donde el dinero se mueve rápido, invertir ya no es solo una decisión económica, sino una búsqueda y necesidad urgente de seguridad.

Te invito a conocer más información en https://mazalfinance.com/es/ y en mi perfil personal @carlosmurciaplazas

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