Conocer bien a alguien debería ayudarnos a entenderlo mejor. Pues bien… a veces ocurre lo contrario: cuanto más tiempo pasamos junto a alguien menos le conocemos.
Al principio observamos. Preguntamos, comparamos, actualizamos. Después construimos una versión estable de la persona: “la creativa”, “el financiero”, “la que organiza”, “el que siempre duda”. Estas etiquetas son prácticas. Evitan empezar de cero cada día, pero el problema llega cuando seguimos usándolas aunque la persona haya cambiado.
Un trabajo presentado en 2010 examinó a 58 parejas. Treinta y ocho llevaban juntas entre uno y dos años; las otras 20 estaban casadas desde hacía unos 40. Cada persona adivinó las preferencias de su pareja sobre 40 platos, 40 películas y 38 diseños de cocina. En comida, las parejas recientes acertaron un 47%; las veteranas, un 40%. Estas últimas confiaban más en sus respuestas… erróneas.
El resultado debe leerse con cuidado. La muestra era pequeña y comparaba parejas de edades muy distintas. Por tanto, no demuestra que los años nos vuelvan menos atentos. Sí señala un riesgo sencillo: podemos estar muy seguros de una idea que ya no está al día.
Esto explica una escena profesional muy común. Alguien dice: “Necesitamos a una persona que sepa hacer esto”. Tú piensas: “Eso es exactamente lo que hago”. Pero no han pensado en ti. No porque desconozcan tu trayectoria, sino porque te conocen demasiado bien dentro de una categoría antigua.
Estás en la versión 11.4 y tu entorno sigue teniéndote en la versión 1.0.
Ahí está el problema para las empresas. Buscan fuera capacidades que quizá ya existen dentro, simplemente porque siguen mirando a sus empleados con información antigua. Los algoritmos actualizan lo que saben de nosotros con cada clic. Una organización, en cambio, puede pasar años sin actualizar lo que cree saber de su propia gente.
Antes de abrir otra búsqueda externa, quizá convenga hacerse una pregunta:
¿Quién ha cambiado sin que nos hayamos dado cuenta?
El talento no siempre falta. A veces está atrapado en una etiqueta antigua.