En un momento donde el entretenimiento se mueve a la velocidad de los algoritmos y la música muchas veces queda reducida a un fragmento viral, Songbook llega a llenar un vacío evidente: un espacio donde lo que importa, de verdad, es la música. No la pose. No el trend. No el ruido. La interpretación, la ejecución real y la emoción.
En menos de seis meses, Songbook se ha posicionado no solo como un podcast exitoso, sino como un fenómeno viral porque va contra la corriente con una propuesta clara: construir un formato musical donde el talento se sostenga solo, sin filtros ni artificios. Aquí la conversación no tapa a la música; la música es el centro. Ese enfoque se ha traducido en un crecimiento poco común para un proyecto musical: más de 2 millones de seguidores y más de 200 millones de visualizaciones acumuladas en distintas plataformas en un periodo muy corto de tiempo.
La fórmula es original y poderosa. Tres conductores multi-instrumentistas sostienen el corazón del show: Daniel Dayz, cantante y compositor, hoy reconocido como uno de los productores de programas y contenidos más creativos y exitosos de internet; Joe Demikeli, productor y uno de los guitarristas más respetados de México, responsable de que el audio y la producción sonora del programa sean impecables, cuidando cada detalle para que la música se escuche con la calidad y la intención que merece; e Iván Rodríguez “El Mijo”, músico multi-instrumentista y productor, cuyo carisma, sensibilidad y talento generan una conexión inmediata con el público en cada episodio.
Junto con cada invitado, el tridente crea versiones espectaculares de canciones que forman parte del repertorio del artista, además de covers de temas que marcaron su historia personal: el soundtrack de su vida. El resultado no es una entrevista común, sino una sesión viva, donde cada canción se convierte en relato y cada interpretación en evidencia. Por esa razón, grandes artistas han decidido sentarse en el set de Songbook, entre ellos Pepe Aguilar, Beto Cuevas, Leonardo de Lozzane, Pandora, Kalimba, Elena Rose y Daniela Luján, además de muchos otros que han encontrado en el programa un espacio donde la música se respeta y se vive de verdad.
Pero Songbook no solo celebra lo que ya es grande. También tiene un objetivo explícito y profundamente necesario en el ecosistema musical actual: abrir una ventana real para el talento nuevo, al mismo tiempo que honra y celebra la trayectoria de artistas consagrados. Es un escenario que apuesta por el descubrimiento y por la memoria, por la nueva voz y por la leyenda conviviendo en el mismo espacio.
Por eso Songbook se ha convertido en un bastión: porque en una época donde la ejecución real escasea, el programa funciona como refugio para los amantes de la música en vivo, de los arreglos bien hechos, de la voz bien puesta, del instrumento bien tocado y de ese momento irrepetible cuando una canción se siente “de verdad”.
Songbook es un espacio para todo tipo de música y para todo tipo de cantantes, donde lo protagonista es lo único que debería serlo: el talento, la conexión y la música.
Y eso, hoy, es más necesario que nunca.