Inicio » Del malentendido al malo entendido

Del malentendido al malo entendido

por Pep Torres
0 comments 3 views

El malentendido tiene buena reputación. Suena a accidente, a dos personas que no lograron interpretar lo mismo. Pero no todos los malentendidos son inocentes. Algunos funcionan como una puerta de emergencia social: la salida que utiliza quien ha hecho algo deliberadamente dañino cuando esa acción queda al descubierto.

La fórmula es conocida. Primero ocurre la mala jugada. Después llega la explicación: “Ay, creo que ha habido un malentendido”. La frase no repara nada… pero cambia el terreno. Ya no se discute el hecho, sino la interpretación. Ya no hay una acción cuestionable, sino una supuesta confusión. El ofensor gana tiempo, reduce el coste moral y obliga a la otra parte a decidir si acepta la ficción para evitar el conflicto.

En economía del comportamiento existe un concepto cercano: la ignorancia deliberada. En un estudio publicado en el Journal of the European Economic Association, Zachary Grossman y Joël van der Weele mostraron cómo las personas pueden evitar información incómoda cuando esa información las obligaría a reconocer el coste moral de sus decisiones. Las personas no solo evitan saber ciertas cosas, sino que a veces buscan activamente zonas grises que les permitan actuar en beneficio propio sin verse a sí mismas como malas personas.

Quien ha sufrido la consecuencia queda entonces ante una segunda decisión. Puede aceptar el relato, no porque lo crea, sino porque le conviene preservar la relación, el trabajo, el cliente o la paz inmediata. Esa aceptación (que siempre te acaba reconcomiendo) también es una forma de inteligencia social. No toda verdad merece siempre una batalla.

Pero cuando tienes sangre en las venas sucumbes a la otra posibilidad: retirar la coartada y dejar las cosas claras. Mostrar que no hubo error ni confusión, sino intención y conveniencia. En ese momento el malentendido cambia de naturaleza. Deja de ser una zona blanda de cortesía y se convierte en una necesaria exposición pública.

Ya no estamos ante un malentendido. Estamos ante un malo, entendido.
Y qué bien sienta.

You may also like

Leave a Comment