El estudio de CONTPAQi revela que 6.8 millones de mexicanas son emprendedoras, impulsando digitalización, resiliencia y crecimiento sostenible.
El emprendimiento femenino en México ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en un motor estratégico de la economía nacional. De acuerdo con el estudio “Emprender es poder: Mujeres que vencen barreras y hacen crecer sus ideas”, elaborado por CONTPAQi, 6.8 millones de mujeres en México son emprendedoras, lo que representa el 27.5% de las mujeres ocupadas en el país.
El documento muestra cómo las emprendedoras mexicanas han evolucionado de una etapa centrada en el acceso y la participación hacia una fase de profesionalización, gestión estratégica y crecimiento sostenible. Hoy, las mujeres no solo crean negocios, sino que los consolidan con herramientas digitales, análisis financiero y liderazgo resiliente.
La investigación, basada en 350 cuestionarios y entrevistas, revela que 3 de cada 4 emprendedoras toman directamente las decisiones estratégicas de sus negocios, y que el 60% son dueñas totales de sus empresas, especialmente en micro y pequeñas compañías. Este liderazgo centralizado les permite responder con agilidad a los retos del mercado y avanzar en procesos de formalización y digitalización.
El estudio también destaca la importancia de la formación académica: 7 de cada 10 emprendedoras estudiaron en instituciones públicas y más de la mitad cuenta con estudios universitarios completos, especialidad o posgrado. Esta preparación se traduce en mayor capacidad para planear, organizar y adoptar tecnologías.
La maternidad aparece como un rasgo transversal: 76% de las emprendedoras son madres, con un promedio de dos hijos, lo que refleja cómo la vida personal y profesional se entrelazan en la construcción de negocios.
En cuanto a sectores, el 63% de los negocios liderados por mujeres pertenece al comercio, seguido por servicios (25%) y manufactura (10%). La mayoría son empresas jóvenes: 5 de cada 10 tienen entre 1 y 3 años de antigüedad, lo que refleja un ecosistema dinámico en proceso de consolidación.
“Durante años confundimos abundancia con eficiencia. El sistema premió anaqueles llenos y estándares perfectos, aunque eso implicaba descartar alimentos totalmente aprovechables. Reducir desperdicio también significa recuperar valor económico y aliviar presión sobre recursos naturales”, señaló Braulio Valenzuela, Country Manager de Cheaf, en un testimonio incluido en el estudio.
Más allá de los datos, el informe subraya que el emprendimiento femenino no solo mueve la economía, sino también comunidades y familias. Las mujeres emprendedoras construyen autonomía, equilibrio y nuevas formas de liderazgo que integran productividad y calidad de vida.