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México fabrica autos eléctricos para exportación, pero depende de China para abastecer su mercado interno

por Pedro Garcia
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Un estudio presentado por MUNDI y el Clúster Automotriz Metropolitano revela las contradicciones de la electromovilidad en México: mientras el país se consolida como productor y exportador de vehículos eléctricos, el mercado nacional sigue dependiendo de las importaciones y enfrenta desafíos en baterías, proveeduría e integración tecnológica.

La transición hacia la movilidad eléctrica está redefiniendo el futuro de la industria automotriz mexicana. Sin embargo, el avance del sector exhibe una paradoja cada vez más evidente: México se ha convertido en un importante fabricante de vehículos eléctricos para mercados internacionales, pero aún carece de una cadena de valor suficientemente consolidada para satisfacer la demanda interna.

Esta es una de las principales conclusiones de PANORAMA: Electromovilidad en México, estudio presentado por MUNDI y el Clúster Automotriz Metropolitano (CLAUMET), que analiza los cambios productivos, comerciales y territoriales que acompañan la electrificación de la industria automotriz nacional.

La relevancia del sector automotriz para la economía mexicana ayuda a dimensionar el reto. Actualmente representa el 4.6% del Producto Interno Bruto nacional y más del 20% del PIB manufacturero, además de generar alrededor de un millón de empleos directos y 3.5 millones indirectos. Sobre esta base industrial se está construyendo la transformación hacia los vehículos electrificados.

De acuerdo con el análisis, alrededor del 6% de los vehículos ligeros vendidos en México entre 2018 y 2026 corresponden a tecnologías electrificadas. Aunque la penetración sigue siendo limitada, la tendencia muestra una aceleración constante impulsada por nuevas inversiones, cambios regulatorios y una mayor oferta de modelos.

No obstante, el estudio revela que el país mantiene una marcada dependencia del exterior. Desde el inicio de la producción de vehículos eléctricos de batería (BEV) en 2020, México ha fabricado más de 748 mil unidades, de las cuales el 97.5% fueron exportadas, principalmente hacia Estados Unidos.

Mientras tanto, el comportamiento del mercado interno sigue una ruta diferente. Durante 2025, el 85.6% de los vehículos eléctricos de batería y los híbridos enchufables comercializados en territorio nacional fueron fabricados en China, una situación que refleja la desconexión existente entre la producción nacional y el consumo doméstico.

“El propósito de nuestro PANORAMA: Electromovilidad en México va mucho más allá de entender dónde está creciendo la electromovilidad. Busca identificar geográficamente dónde se están concentrando las capacidades, los mercados y las nuevas cadenas de valor, para reconocer las oportunidades que pueden aprovechar las empresas en México que quieran participar en esta nueva etapa de la industria”, afirmó Martín Pustilnick, cofundador y CEO de MUNDI.

Otro de los hallazgos relevantes es el creciente peso de la incertidumbre comercial en la evolución del sector. Durante 2025 México produjo 218 mil 377 vehículos eléctricos de batería, pero la producción se redujo 32.4% durante los primeros cinco meses de 2026, en un contexto marcado por la revisión del T-MEC y las discusiones arancelarias en América del Norte.

Paradójicamente, mientras la producción enfrenta desafíos, el mercado interno muestra una expansión importante. Entre enero y agosto de 2026 las ventas de vehículos electrificados crecieron 46.1%, con los híbridos convencionales como la tecnología dominante, al representar siete de cada diez unidades comercializadas.

El estudio también advierte que la dependencia tecnológica continúa siendo uno de los principales desafíos para el país. La batería, considerada el componente más costoso de un vehículo eléctrico, sigue llegando mayoritariamente del extranjero. Como resultado, México registra un déficit comercial superior a los 2 mil 700 millones de dólares en baterías de ion-litio.

Además de las implicaciones productivas, la transformación también está teniendo efectos en el empleo. El subsector automotriz perdió alrededor de 110 mil puestos de trabajo desde su punto máximo registrado en agosto de 2023, siendo el norte del país la región más afectada. Sin embargo, la inversión extranjera directa vinculada a proyectos de electromovilidad alcanzó 2 mil 159.9 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un crecimiento de 291% respecto al mismo periodo del año anterior.

La investigación destaca igualmente el papel de la denominada Zona CLAUMET, integrada por Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo, que actualmente produce dos de cada tres vehículos eléctricos de batería fabricados en el país y concentra el 38% de las ventas nacionales de vehículos electrificados.

“Queremos que nuestras empresas tengan elementos para anticiparse, tomar decisiones de inversión, desarrollar nuevas capacidades y encontrar dónde pueden participar dentro de las cadenas de valor que está generando la electromovilidad”, señaló Elisa Crespo Ferrer, presidenta del CLAUMET.

Para los especialistas, las oportunidades más relevantes se encuentran en segmentos donde México aún presenta rezagos, particularmente en baterías, electrónica de potencia y componentes estratégicos que actualmente se importan en gran medida. La conclusión es clara: el futuro de la electromovilidad no dependerá únicamente de fabricar más vehículos, sino de construir un ecosistema industrial capaz de generar mayor valor agregado dentro del país.

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