En México, más de 65 mil PyMEs restauranteras han encontrado en DiDi Food el ecosistema digital ideal para conectarse con 30 millones de usuarios. Con el objetivo de potenciar este crecimiento, DiDi Food ha creado espacios como DiDi Impulsa, un foro dedicado a brindar herramientas clave para el desarrollo de los emprendedores. Al registrarse en la plataforma, los dueños de negocios han logrado automatizar tareas, fidelizar clientes y alcanzar cifras récord, dos de esas historias son las de Priscila Pontón, en Tampico, y Jesús Valdovinos, en la Ciudad de México.
De negocio callejero a negocio redondo: gorditas El campeón
La digitalización suele nacer como una respuesta de supervivencia ante crisis externas para luego transformarse en un motor de escalabilidad estructurado. Un claro ejemplo de esta evolución es el caso de Gorditas El Campeón, fundado por Priscila Pontónen Tampico.
Como muchos microempresarios tradicionales, Priscila inicialmente se encontraba renuente hacia las herramientas digitales y el uso de teléfonos inteligentes. No obstante, el punto de inflexión llegó con la pandemia del Covid-19, la cual forzó la transición de su modelo de negocio (que operaba desde un remolque callejero), hacia la adopción del canal de entrega a domicilio para mantener la continuidad de su actividad comercial.
Siete años de consistencia operativa y adopción tecnológica estratégica permitieron que este emprendimiento no solo sobreviviera, sino que transitara del autoempleo informal a la consolidación de una microempresa formal que hoy sustenta el empleo directo de la fundadora y 9 colaboradores adicionales.
“Yo le tenía miedo a esto de las redes sociales, estaba renuente al teléfono, pero los que me impulsaron fueron mis hijos”, relata Priscila. Este apoyo familiar, sumado a la urgencia de la pandemia, la motivó a transformar su remolque callejero en un modelo de entrega a domicilio, logrando consolidar una microempresa formal que hoy emplea a 9 colaboradores. La adopción tecnológica no solo salvó su negocio, sino que le ha generado pedidos diarios y una notable lealtad de clientes recurrentes que, sin conocer el local físicamente, han llegado a pedir el mismo combo hasta 70 veces a través de la aplicación.
Su visión ahora apunta a la expansión y al bienestar de su equipo: “El sueño, como el de todo comerciante, es abarcar más y abrir otra sucursal. Todo el tiempo estamos pensando en cómo sumar, porque no solo soy yo, es mi familia y son mis colaboradores. El gran sueño es convertirnos en franquicia, y estamos trabajando para lograrlo”.
Aunque las herramientas digitales impulsaron el crecimiento, el verdadero secreto está en la calidad de cada gordita, flauta y platillo que es preparado con esmero y con los mejores ingredientes para que los clientes vuelvan a pedirlo una y otra vez. Gorditas El Campeón forma parte de una de las categorías más solicitadas por los usuarios de DiDi Food en el país, que tienen entre sus favoritos la comida tradicional mexicana y los tacos.
De la dark kitchen al sueño del local propio
Para un emprendedor gastronómico, el principal obstáculo siempre es el alto costo de entrada: rentar un local comercial, comprar mobiliario y contratar personal antes de saber si el producto realmente va a gustar. Las plataformas de delivery han cambiado estas reglas del juego, permitiendo a los emprendedores iniciar operaciones como “dark kitchens” y validar sus productos con un riesgo financiero mínimo.
Jesús Valdovinos, fundador de Chilakilandia en la Ciudad de México, aprovechó precisamente esta ventaja. Para dar a conocer su propuesta gastronómica y evitar la gran inversión inicial de un local físico, comenzó a cocinar directamente desde su departamento:
“Operamos como una dark kitchen desde casa porque este negocio es parte integral de nuestra familia. Entendemos que al pedir a domicilio, ya sea desde el trabajo o el hogar, los clientes buscan comodidad. Nuestra misión es que al abrir sus chilaquiles sientan el auténtico sabor de la comida.”
El resultado superó las expectativas. Chilakilandia pasó de recibir entre 3 y 5 pedidos diarios a alcanzar picos de hasta 30 pedidos diarios en sus primeros meses en la plataforma. Este volumen, logrado en un mercado tan competitivo como el de la Ciudad de México donde miles de negocios culinarios participan, le ha permitido pensar en dar el salto: de cocinar en su departamento a la posibilidad de abrir un local.
La increíble riqueza y tradición de la comida mexicana no está peleada con la modernidad tecnológica. Al contrario, las historias de Priscila y de Jesús demuestran que las plataformas digitales de delivery están actuando como verdaderos aceleradores de inclusión, crecimiento y formalización económica.
Al integrarse al ecosistema digital, estos pequeños negocios acceden a una vitrina masiva que se traduce en resultados tangibles: empleos creados, marcas consolidadas y planes de expansión física. Historias como las de Priscila y Jesús son, en el fondo, la mejor evidencia de que la digitalización del comercio local ya dejó de ser una opción técnica para convertirse en el camino que muchos emprendedores mexicanos están tomando para crecer.