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El fin del libre comercio

por El Consejero

Al no considerar relevante, mucho menos estratégico, el Tratado de Comercio de América del Norte, el presidente Donald Trump está dinamitando, una vez más, la relación con sus principales socios comerciales. Al insistir en que no necesita de la mano de obra, ni de los productos mexicanos, solo denota ignorancia e insensatez.

Durante décadas, la economía mexicana operó bajo la premisa de que la integración con América del Norte era un camino pavimentado de libre comercio, donde las fronteras se harían cada vez más permeables a los bienes y servicios. Sin embargo, esa era de “comercio libre” en su sentido más puro ha muerto, y quien le dio el tiro de gracia —o al menos quien firmó el acta de defunción— fue Donald Trump.

Hoy, el fenómeno del nearshoring no puede entenderse sin analizar cómo el factor Trump ha levantado un muro, no de ladrillos, sino de aranceles y amenazas, que impide el flujo a bajo costo de productos y la terciarización cómoda, y más justa, con los asiáticos.

La política de “America First”, inaugurada por Trump y mantenida en esencia —aunque con otras formas— por la administración Biden, envió un mensaje claro: Estados Unidos ya no tolerará que México sea la puerta trasera para los productos chinos.

La renegociación del TLCAN hacia el T-MEC fue la primera gran advertencia. Las reglas de origen se endurecieron drásticamente, obligando a que un porcentaje mucho mayor de los componentes (especialmente en el sector automotriz) sea fabricado en la región, y específicamente, con salarios más altos. Esto fue un ataque directo a la estrategia de muchas empresas asiáticas que veían a México simplemente como una plataforma de ensamblaje final para evadir aranceles estadounidenses.

La retórica de Trump ha funcionado como un poderoso disuasivo. Sus amenazas recurrentes de imponer aranceles generalizados o de cerrar la frontera han inyectado una volatilidad política que ha “impedido” el comercio libre tal como lo conocíamos. Ya no basta con ser eficiente; ahora hay que ser políticamente conveniente para Washington.

Las cuatro amenazas principales que ha lanzado Trump sobre México van de lo económico a lo político, pasando por la implantación de aranceles del 100% a los autos chinos fabricados en México, el establecimiento de una tarifa universal para imponer una tarifa del 10% a todos los productos que lleguen de fuera, la probabilidad de hacer una incursión militar con el pretexto de atacar al narcotráfico y la negociación anticipada del T-MEC, para destruirlo.

Sumado a esto, las acciones contra inmigrantes, de parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en diversas partes del país, mantienen bajo sospecha a todo aquel que parezca inmigrante mexicano y ha puesto en situación de pánico a miles y miles de connacionales.

Trump está llevando demasiado lejos esta animadversión, tanto, que pone en entredicho la buena voluntad de ambas administraciones, como ya puso fin a la esperanza mexicana de expandir sus horizontes hace otras latitudes.

Morena y su manifiesto simulacro de revocación

No debería llamar la atención el hecho de que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados estén buscando alinear la revocación de mandato con las elecciones intermedias, intentando, como se ha vuelto habitual, sacar ventaja de su mayoría legislativa.

La revocación de mandato fue incorporada al artículo 35 constitucional como un mecanismo excepcional de control ciudadano. Su lógica era clara: a mitad de sexenio, y en una fecha alejada del estruendo electoral, la ciudadanía tendría la posibilidad real de evaluar si el titular del Ejecutivo debía continuar en el cargo. No se diseñó como una ratificación, ni como un referendo, ni como un ejercicio de respaldo político, se concibió como un momento de riesgo para el poder.

No es casualidad que el diseño original estableciera tiempos específicos: tras cumplirse tres años de mandato, se abriría una ventana acotada para solicitar la revocación y, de proceder, la votación se realizaría fuera de cualquier proceso electoral ordinario. La intención era diáfana: evitar que el ejercicio se diluyera entre campañas, estructuras partidistas y movilización inducida.

La propuesta impulsada directamente por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador mostró rápidamente su fragilidad durante la primera consulta. Solamente entre el 17 y 18% del electorado registrado acudió a votar, muy lejos del 40% que exige la Carta Magna para considerar el proceso con efectos vinculantes, lo que representó un alto costo político.

Tratando de evitar un nuevo revés, Morena busca empalmar ambos procesos y, en un descuido, incluir hasta la elección de jueces para garantizar la participación requerida y reducir la incertidumbre, desplazando de forma tácita la pregunta de si la persona titular del Ejecutivo debe continuar en el cargo hacia una mucho más conveniente: si se sigue apoyando el proyecto político, transformando un mecanismo de control en un ejercicio de respaldo político.

El Instituto Nacional Electoral se ha mantenido firme en advertir este desliz conceptual sin vincularlo a una inconstitucionalidad, pero ha “sugerido” que podría ser legal en el papel y antidemocrático en los hechos.

Cuando el presidente en funciones o en este caso la presidenta –con exposición permanente, narrativa dominante y aparato político movilizado– se somete a un ejercicio que supuestamente podría destituirla, pero lo hace en el momento de mayor activación electoral, elimina el elemento central de cualquier mecanismo de control: la incertidumbre.

Morena invoca una democracia que suena vacía. No una democracia de contrapesos, límites y reglas incómodas, sino una democracia reducida al acto de votar, despojada de equidad, neutralidad y contexto. Bajo esta lógica, mientras haya urnas, todo es democrático, incluso si el árbitro electoral es presionado, el presupuesto disminuido y el ejercicio diseñado para confirmar, no para cuestionar.

La paradoja es que el mismo poder que impulsó la revocación es el que hoy busca reinterpretarla, reprogramarla y administrarla para dejar de ser un riesgo y convertirse en un activo político, olvidando que cuando solo sirve para ratificar, la democracia pierde su esencia para transformarse en propaganda.

Acción sobre rieles: Speedway Stunt Coaster, la nueva atracción de Six Flags

Six Flags inicia el año con una importante novedad en su oferta de atracciones. A partir del próximo 31 de enero entrará en operación “Speedway Stunt Coaster”, una nueva montaña rusa tipo Family Boomerang que se convertirá en la décima montaña rusa del parque y en su incorporación más relevante para 2026.

El nuevo juego apuesta por una temática cinematográfica que coloca a los visitantes como protagonistas de una película de carreras llena de velocidad, acrobacias y adrenalina.

“Speedway Stunt Coaster” es una montaña rusa pensada específicamente para públicos familiares, combinando emoción real con un diseño accesible para niños, jóvenes y adultos (el único requisito es que superen los 95 centímetros de altura), lo que la convierte en una auténtica “primera montaña rusa” para muchos pequeños.

En términos técnicos, la atracción alcanza una altura aproximada de 22.5 metros y velocidades de hasta 60 kilómetros por hora. No busca competir con las atracciones más extremas del parque, sino ocupar un punto intermedio: rápida, dinámica y emocionante, pero sin resultar intimidante.

La experiencia está ambientada como el rodaje de una película de acción. Los visitantes abordan un tren para 20 pasajeros y se sumergen en un entorno cinematográfico con efectos visuales tipo stunt y secuencias de alta velocidad que buscan hacerlos sentir parte del espectáculo. Gracias a su diseño compacto, el juego podrá recibir a más de 750 personas por hora, mejorando la capacidad operativa del parque.

La inauguración se da en un contexto favorable para la cadena Six Flags a nivel global. 2026 se perfila como un año clave para los aficionados de las montañas rusas, con nuevos lanzamientos previstos en parques emblemáticos como Six Flags Magic Mountain, Six Flags Over Texas y Six Flags New England. En el plano internacional, la apertura de Falcon’s Flight en Six Flags Qiddiya –la montaña rusa más alta, más rápida y larga del mundo–.

Con “Speedway Stunt Coaster”, Six Flags se suma a este impulso mundial, apostando por una atracción que combina innovación, accesibilidad y emoción compartida. Una propuesta pensada no solo para los amantes de la adrenalina, sino para toda la familia.

Fugas y explosiones de gas en la CDMX

El viernes pasado se registró una explosión de gas en un edificio de departamentos de Paseos de Taxqueña, alcaldía Coyoacán de la Ciudad de México, con saldo de cinco heridos. El inmueble dañado fue desalojado en su totalidad, con afectaciones en la vía pública y edificios aledaños.

Las fugas o explosiones de gas son las principales emergencias que atienden los bomberos capitalinos, con un promedio de 30 al día, algunas con saldos de heridos o muertos. Suceden en domicilios, negocios y puestos semifijos. De estos incidentes, un 10% son explosiones. Las intoxicaciones por gas son más frecuentes. Solo en la pasada temporada decembrina se registraron 17 muertes en la CDMX.

Las principales causas: conexiones defectuosas, instalaciones viejas y caducas, mal manejo de cilindros o las malas condiciones de éstos. Si a ello sumamos las veces que se ha visto a personal de las gaseras realizando su trabajo con un cigarrillo en la mano o conduciendo las pipas a exceso de velocidad, o los numerosos tanques en puestos callejeros, resulta sorprendente que no haya más de estos incidentes que lamentar.

Todo ello es prevenible y responsabilidad de particulares, es decir, ciudadanos y empresas gaseras de LP y estacionarios. Sin embargo, entre negligencia e indolencia generalizada, no basta que las gaseras o el cuerpo de bomberos ofrezcan revisiones gratuitas, las cuales son más frecuentes en instalaciones de gas estacionario y natural y prácticamente nulas en las de los cilindros de gas.

La frecuencia de los incidentes con gas hace conveniente adoptar medidas de concientización, considerando que no existe una campaña sobre el tema, pero también endurecer las medidas y sanciones que se pudieran aplicar para la revisión, mantenimiento y reparación de instalaciones de gas, empezando por unidades habitacionales, establecimientos comerciales fijos y semifijos, así como los protocolos de seguridad que deben cumplir los proveedores de gas LP o estacionario. El mejor ejemplo del incumplimiento de esto último fue la pipa de la gasera Tomza, de Tomás Zaragoza, que estalló en septiembre pasado en inmediaciones del puente La Concordia en Iztapalapa, conducida con exceso de velocidad, con saldo de más de 30 muertos y más de 90 lesionados.

Son ya demasiadas las negligencias que terminan en tragedia.

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