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Cancún: tres días para discutir el futuro de la banca

por El Consejero
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Cancún: tres días para discutir el futuro de la banca

Esta semana tendrá lugar en Cancún, Quintana Roo, la 89ª edición de la Convención Bancaria, organizada por la Asociación de Bancos de México. El encuentro ocurre en un momento particular para la economía mexicana: tasas de interés todavía elevadas, expectativas moderadas de crecimiento y una oportunidad –aún latente– asociada al nearshoring.

En ese contexto, la reunión anual de los banqueros será un espacio donde se crucen diagnósticos económicos, estrategias de negocio y señales políticas.

La presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum añadirá una dimensión política al encuentro. En los últimos meses, el gobierno ha insistido en la necesidad de ampliar el crédito, particularmente para pequeñas y medianas empresas que siguen teniendo dificultades para acceder al financiamiento.

Desde la perspectiva oficial, el sistema bancario es sólido y rentable, pero presta poco en comparación con otras economías. La convención también será una oportunidad para medir hasta qué punto banca y gobierno comparten la misma visión sobre el papel del crédito en el desarrollo económico.

El lema de este año —“Innovando la banca, construyendo el futuro”— apunta directamente a otro de los ejes del debate: la transformación tecnológica del sistema financiero. Pagos digitales, inteligencia artificial, fintech y nuevas formas de inclusión financiera ocupan ya un lugar fundamental en la agenda del sector. En un país donde el efectivo sigue dominando buena parte de las transacciones cotidianas, la digitalización no solo es una cuestión tecnológica: es también un desafío cultural, regulatorio y de confianza pública.

Otro tema que aparecerá en las conversaciones formales e informales del encuentro es el costo del crédito. Las altas tasas de interés han permitido a los bancos mantener amplios márgenes en los últimos años, mientras empresas y consumidores enfrentan financiamientos cada vez más caros. Aunque buena parte de esta responsabilidad responde al ciclo monetario y las decisiones del Banco de México, el debate sobre cuánto debe abaratarse el crédito –y para quién– forma parte de una discusión más amplia sobre el papel social del sistema financiero.

A todo esto, se suma el desafío de financiar una economía que aspira a crecer más rápido. Infraestructura, transición energética, relocalización industrial y desarrollo tecnológico requieren capital de largo plazo. La banca será inevitablemente llamada a participar con un mayor protagonismo. No hablamos de cualquier cosa: implica definir hasta qué punto el sistema financiero puede y debe asumir un papel más activo en el impulso de la inversión productiva sin comprometer la estabilidad que ha caracterizado al sector en las últimas décadas.

Al final, la pregunta que circundará el encuentro es: ¿qué papel quiere jugar la banca en la próxima etapa de la economía mexicana? Si el nearshoring abre una nueva fase de inversión productiva, infraestructura y crecimiento industrial, el sistema financiero tendrá que definir si se limita a acompañar el proceso o se convierte en uno de sus motores. Para ello, sin embargo, hay un elemento que seguirá pesando sobre cualquier decisión de inversión: la certeza jurídica.

Los taxis de los aeropuertos; un esquema con más de 70 años

El jueves pasado, taxistas permisionarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) bloquearon por alrededor de 4 horas las vías de acceso a la Terminal 1, en protesta contra los servicios de taxis de aplicación -es decir, Uber y Didi-, los cuales continúan recogiendo pasajeros en la terminal aérea.

Hace más de 70 años, a efecto de ordenar el servicio de taxis en los aeropuertos, se determinó que éstos necesitaban un permiso especial para poder operar en una zona federal, lo que derivó en empresas concesionarias de taxis, con condición de que solo pueden transportar a personas que los aborden en los aeropuertos, no pueden recoger pasaje en otros puntos, ni hacer viajes intermedios.

Asimismo, las tarifas se fijan acorde a las cuotas establecidas por Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN) y los vehículos deben reunir ciertas características de espacio y buenas condiciones. Todo lo anterior es validado al portar las placas especiales de autotransporte federal.

Las autoridades argumentan que los taxis de aplicación pueden operar en cualquier terminal aérea, siempre y cuando tramiten las placas, lo cual resulta poco práctico para quienes den el servicio ocasionalmente. Actualmente hay un proceso legal derivado de un amparo solicitado por Uber para que se les permita a sus asociados dar servicio en los aeropuertos, pero la autoridad judicial no ha resuelto plenamente si requiere o no del permiso.

Ubicado dentro de la Ciudad, en el AICM operan 11 empresas de taxis regulados, con alrededor de 1,500 unidades, formados en largas filas, con tarifas hasta cinco veces más caras que las de un taxi normal o de aplicación. En cambio, en el aeropuerto de Guadalajara hay apenas dos concesionarios con alrededor de 700 taxis, los cuales son insuficientes para dar el servicio al número de pasajeros que llegan, quienes, para poder tomar un taxi de App, tienen que caminar más de un kilómetro para salir del área federal. Otros aeropuertos alejados de las ciudades hacen más viable que el pasajero valore si pedir un taxi por su celular o paga el concesionado, así como el chofer del taxi de App considerar si vale la pena esperar cerca de la terminal aérea.

Sobre todo en el AICM donde se han vuelto obsoletos, es necesario cambiar el esquema de los taxis concesionados en los aeropuertos, los cuales en realidad son un mercado cerrado donde los únicos beneficiados son los concesionarios, y los más afectados los pasajeros, obligados a pagar tarifas muy altas, o a tener que pedir un Uber o Didi, ver que haya un chofer dispuesto a arriesgarse a ser multado, y fingir ser familiares o amigos, por un servicio de transporte que debería ser accesible.

No es posible que la Guardia Nacional se distraiga de labores más importantes de seguridad en los aeropuertos para estar ahuyentando a conductores de taxis de App, solo para evitar que los concesionarios no se enojen y vuelvan a cerrar los accesos al aeropuerto.

El circo que Six Flags necesitaba

Comienza la segunda edición de Spring Celebration en Six Flags. “Circo Euforia”, el gigante de las atracciones en el sur de la ciudad ha entendido una lección vital del entretenimiento moderno: la adrenalina de los rieles ya no es suficiente; hoy, lo que manda es la experiencia y la innovación.

La apuesta por el concepto del circo no es casualidad. El circo en México tiene una carga emocional profunda, una mezcla de nostalgia y destreza que apela a todas las edades. Al transformar el parque en una carpa gigante del 13 de marzo al 5 de mayo, Six Flags intenta llenar el vacío que dejaron los espectáculos itinerantes tradicionales, pero elevando la vara con tecnología que aquellos nunca soñaron.

Resulta refrescante ver que el enfoque se desplaza ligeramente de los thrill-seekers (buscadores de emociones fuertes) hacia un público más amplio. Mención aparte merece la mención de la Speedway Stunt Coaster como una atracción para “el abuelo”. En una industria que a menudo margina a quienes no quieren terminar con el cuello adolorido, apostar por el entretenimiento multigeneracional es un acierto comercial y social.

Por supuesto, ningún festival en 2026 sobrevive sin una oferta gastronómica que valga la pena fotografiar para Instagram. Pasar de las clásicas hamburguesas a opciones como birriamen, alitas en salsa de mezcal o pizza con reducción de balsámico, indica que el parque busca competir también en el terreno de los festivales culinarios. El “Pasaporte de Sabores” es, a estas alturas, una herramienta obligatoria para quienes buscan una experiencia completa.

Circo Euforia parece ser la respuesta de Six Flags a un público que exige más por su boleto. Si logran que la logística del parque, siempre el punto flaco en temporadas altas como Semana Santa, esté a la altura de la ambición de sus espectáculos de drones y acrobacias, podríamos estar ante el estándar de oro para las vacaciones de primavera en la capital.

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