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Adán Augusto: caído, sin rendir cuentas

por El Consejero

Mientras Adán Augusto López Hernández anunció con un dejo de orgullo su renuncia como coordinador de senadores de Morena para dedicarse al trabajo territorial del partido de cara a las elecciones de 2027; y al ser abordada al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo escuetamente que fue una decisión de él; Ricardo Monreal, mostrando el colmillo, soltó el hachazo: “yo no hago leña del árbol caído”.

El dicho del zacatecano evidencia una caída que tardó más de medio año en suceder pero que ya se perfilaba a ocurrir, desde que a mediados de 2025 se dio a conocer que Hernán Bermúdez, secretario de Seguridad Pública de Tabasco en la gubernatura de Adán Augusto y su relevo, Manuel Merino, era líder del grupo delictivo “La Barredora”, resultando nada creíble que Hernández López no supiera de las actividades de su también amigo de varios años.

Luego, siguieron cuestionamientos por posibles irregularidades en su declaración patrimonial y manejos en la partida presupuestal del Senado como presidente de la Junta de Coordinación Política, a lo que Adán se defendía y amagaba con que sabía de dónde venían esos ataques y en su momento lo daría a conocer. No pasó nada. Estuvieron también las imágenes del tabasqueño viendo partidos de futbol en su tablet durante comparecencias de secretarios; y ahora hasta las versiones que lo ubican en una lista de “narcopolíticos” proveniente de Washington, entre otras historias.

El desgaste era mucho, pero Adán Augusto se resistió. Todavía la operación de la salida de Alejandro Gertz de la FGR parecía darle un respiro. No fue así. No hubo salto hacia arriba -impensable un lugar en el gabinete, ni una embajada-; ni quedarse como estaba, pero tampoco la defenestración. Adán Augusto continúa como senador –“un soldado más”, dijo-, y en Morena como operador en las circunscripciones con mayor padrón electoral, lo que lleva a recordar su participación en la campaña interna presidencial de Morena, opaca en financiamiento y gastos, y los actos de precampaña de sus allegadas y allegados.

Finalmente, hubo caída, pero no rendición de cuentas, porque dejar la coordinación de senadores morenistas y, sobre todo, de presidir la Jucopo del Senado, resta poder y disposición de recursos, ya no tiene que lidiar la presidenta con él, pero mantiene el fuero y, salvo rumores, no hay nada que evidencie que las autoridades nacionales y/o extranjeras vayan por él. 

El Insurgente: El tren de la paciencia y la determinación

Tuvieron que pasar casi 13 años para que el tren interurbano México-Toluca conocido como “El Insurgente” fuera inaugurado en su totalidad. Se trata de un logro de infraestructura largamente esperado. El tren por fin conecta Zinacantepec con Observatorio, reduciendo tiempos de traslado y ofreciendo una alternativa eléctrica al caos vial del poniente del Valle de México. En términos de movilidad regional, el proyecto responde a una necesidad real, dilatadamente postergada.

La obra, sin embargo, llegó después de múltiples ajustes técnicos, administrativos y financieros. El presupuesto inicial –estimado en alrededor de 38 mil millones de pesos– terminó elevándose a cerca de 100 mil millones de pesos, de acuerdo a cifras oficiales, y posiblemente más si se consideran costos acumulados. El incremento es significativo y pone de relieve problemas estructurales recurrentes en los grandes proyectos de infraestructura pública en México.

Desde el punto de vista económico, El Insurgente no parece concebido como un proyecto para recuperar su inversión vía tarifas. Como ocurre con la mayoría de los sistemas de transporte masivo, su lógica es principalmente social: reducir tiempos de traslado, mejorar la calidad de vida de los usuarios y disminuir la presión vial. Aun así, sigue pendiente una evaluación pública y actualizada que permita dimensionar con mayor precisión si los beneficios sociales compensan el costo final de la obra.

En cuanto a la transparencia, no se han informado sanciones judiciales derivadas directamente del proyecto, aunque sí existieron observaciones de organismos fiscalizadores y señalamientos sobre retrasos y ampliaciones presupuestales. 

En materia ambiental, el balance es positivo en operación: se trata de un tren eléctrico que puede contribuir a reducir emisiones y dependencia del auto particular. Lo que es un hecho es que, como toda obra de gran escala, su verdadera sustentabilidad depende de factores como la demanda efectiva de usuarios, la eficiencia energética y la integración con otros sistemas de transporte.

Respecto al costo del pasaje, las tarifas –que pueden alcanzar los 90 pesos en el recorrido completo– resultan competitivas frente al uso del automóvil, aunque representan un gasto importante para quienes lo utilizarán diariamente. Su accesibilidad dependerá, en buena medida, de esquemas de integración tarifaria y subsidios que faciliten su uso cotidiano.

El Insurgente es, en suma, una obra que atiende una necesidad clara y que puede generar beneficios importantes. Al mismo tiempo, deja lecciones valiosas sobre planeación, control de gastos y evaluación de impactos. Más que un punto final, su inauguración debería marcar el inicio de una discusión más rigurosa sobre cómo planear, ejecutar y evaluar los grandes proyectos públicos en el país.

Semana del arte en CDMX… a la española

Esta semana, la Ciudad de México no solo se convierte en la capital global del arte contemporáneo, sino también en el escenario de una coreografía perfectamente ejecutada entre la alta cultura y el estilo de vida de lujo. La Semana del Arte 2026 ha dejado de ser un evento exclusivo para coleccionistas para transformarse en un fenómeno turístico total que pone a prueba la capacidad de la metrópoli para ofrecer una experiencia estética que va de los muros de una galería a la mesa de un restaurante de autor.

El circuito de ferias define la geografía de la semana. Zona Maco, consolidada como la plataforma más grande de Latinoamérica, sigue siendo el imán principal en el Centro Citibanamex, atrayendo a ese turismo de alto poder adquisitivo que busca tanto inversión como estatus. Sin embargo, el alma vibrante de la semana se desplaza hacia el centro:

Salón ACME: Ubicado en la emblemática casona de la calle General Prim en la Juárez, ofrece una curaduría que privilegia el riesgo y las voces emergentes. Feria Material: Ahora en su nueva sede de Maravilla Studios, mantiene su pulso joven y audaz. Y BADA: La feria de “arte directo de artista” en Campo Marte, que democratiza la compra sin perder la exclusividad del entorno de Polanco.

Muy especial atención habrá de tener la delegación española en Zona Maco 2026 llega con una madurez estratégica que consolida a España como el principal puente europeo hacia el mercado latinoamericano. Con más de una decena de espacios participantes, la presencia ibérica destaca por un equilibrio entre la tradición académica y la experimentación matérica. Galerías como Senda (Barcelona), Albarrán Bourdais (Madrid) y la emblemática La Caja Negra lideran una oferta que este año apuesta fuertemente por el diálogo entre el minimalismo conceptual y la potencia visual, llevando a artistas como Jaume Plensa e Ignasi Aballí a los pasillos del Centro Citibanamex.

Lo que define a la participación española en esta edición es su capacidad para habitar casi todas las secciones de la feria, desde la Sección General hasta propuestas más arriesgadas en Zsonamaco Sur y Ejes. Nombres como Alzueta Gallery, Blanca Berlín (con su siempre impecable curaduría fotográfica) y Ehrhardt Flórez traen consigo un aire de sofisticación europea que se siente orgánico en el vibrante ecosistema de la CDMX. Esta delegación no solo viene a vender obra; viene a reafirmar una alianza cultural que convierte a la capital mexicana en el escenario ideal para el coleccionismo internacional más exigente.

Si el arte es el pretexto, la gastronomía es el gran ritual de cierre. En estas fechas, conseguir una mesa en Pujol o Quintonil es una hazaña que requiere planeación de meses. Ambos restaurantes, pilares de la lista The World’s 50 Best, funcionan como extensiones de las galerías: platos que son composiciones visuales y conceptos que exploran la identidad mexicana con la misma profundidad que una instalación de museo.

Pero la vanguardia también se sienta en otros barrios: Botánico (Condesa): Con su imponente diseño de jardín, se ha convertido en el punto de encuentro predilecto para el after-fair. Cana y Feral (Juárez/Roma): Representan esta nueva ola de “fine dining informal” donde el producto es el protagonista y el ambiente es tan cuidado como la carta de vinos.

La infraestructura hotelera de alto nivel ha sabido leer este pulso. Ya no basta con ofrecer una habitación de lujo; hoteles como el Mondrian en la Condesa o el Hotel Volga en la Cuauhtémoc están integrando pop-ups de arte y guías exclusivas para sus huéspedes, aunque los clásicos Ritz Carlton, Four Seasons, W, Intercontinental y Camino Real, siguen teniendo su clientela.

La verdadera prueba para la Ciudad de México esta semana no es solo la venta de piezas de seis cifras, sino su capacidad de sostener un ecosistema donde el diseño, la hospitalidad y la cocina convivan sin fricciones. En 2026, la CDMX demuestra que el arte ya no es algo que solo se cuelga en las paredes; es algo que se habita, se duerme y, sobre todo, se saborea desde sus orígenes.

“Es momento de invertir” en bienes raíces en CDMX

La frase hecha de “es momento de invertir” se repite cíclicamente en diferentes sectores, pero pocas veces coincide con tantos factores estructurales alineados a bienes inmuebles como los que hoy reúne la Ciudad de México. La escasez en el mercado de vivienda en la capital del país dejó de ser coyuntural y ya es parte del orden urbano, coincidieron Federico Jiménez, experto de 4S Real Estate, y Enrique Téllez, co-director de desarrolladora del parque, en el webinar “Claves del mercado inmobiliario en CDMX”, organizado por University Tower.

El relevo generacional que encabezan la generación Z y centennials redefine la vivienda vertical como una elección consciente ligada a movilidad, experiencia urbana y calidad de vida. A lo que se agrega una transformación en la estructura de los hogares: familias más pequeñas, personas viviendo solas y una demanda creciente por espacios funcionales, bien ubicados y flexibles. 

La ciudad crece en población y demanda, pero no sucede lo mismo con la producción de vivienda. Hay pocos nuevos desarrollos, los ciclos de construcción son largos, incluida la complejidad para los permisos, por lo que el inventario que cumpla con lo que buscan las nuevas generaciones es reducido.

El mercado de renta es quizá el mejor reflejo de este desequilibrio porque se ha convertido en una respuesta racional ante precios elevados y falta de oferta nueva. Esta dinámica perfila un mercado más segmentado, con productos diseñados para nichos específicos y con una lógica más cercana a la operación de activos que a la simple tenencia patrimonial.

Por eso, el momento actual no debe leerse como una oportunidad táctica de corto plazo, sino como el inicio de un nuevo ciclo inmobiliario. Las tasas pueden bajar, los precios ajustarse y los indicadores moverse, pero el verdadero valor está en anticipar dónde persistirá la escasez. Es apostar por una ciudad que seguirá densificándose, verticalizándose y premiando la ubicación y calidad del producto. Por eso es que si, es el momento de invertir en bienes raíces en la Ciudad de México.

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