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Fintech, tasas y ciudadanía: por qué la competencia financiera fortalece a México

por Mundo Ejecutivo

Por: Manuel Herrejón Suárez

Durante décadas, hablar de finanzas personales en México fue un ejercicio limitado a especialistas, ejecutivos bancarios o inversionistas sofisticados. El ciudadano promedio permanecía al margen de conceptos como rendimiento real, costo de oportunidad o eficiencia del ahorro. Hoy, ese paradigma ha cambiado de manera acelerada. Millones de mexicanos conversan sobre tasas competitivas, rendimientos anuales y plataformas digitales, no por moda, sino como consecuencia directa de una competencia que ha sacudido los cimientos de la banca tradicional: la llamada guerra de tasas fintech.

Este fenómeno, impulsado por jugadores como Nu y Mercado Pago, trasciende con mucho una estrategia comercial agresiva para captar usuarios. Estamos frente a una reconfiguración estructural del acceso al dinero, al ahorro y a la inversión, donde la competencia deja de ser un discurso abstracto y se traduce en beneficios concretos para la ciudadanía. La lógica es elemental, pero poderosa: cuando el mercado compite de verdad, gana el usuario.

Durante años, para una parte importante de la población, depositar sus ahorros en una institución financiera tradicional implicaba aceptar rendimientos marginales, procesos poco transparentes y una relación distante con su propio dinero. El ahorro cumplía una función pasiva: resguardar, no crecer. En contraste, las fintech han introducido productos que ofrecen rendimientos significativamente superiores, con esquemas de liquidez inmediata, costos reducidos y una experiencia de usuario diseñada para facilitar la toma de decisiones. En un entorno donde la inflación, si bien se ha moderado, sigue siendo un factor relevante —cerró 2025 en 3.69% anual, de acuerdo con datos oficiales—, la posibilidad de obtener rendimientos reales positivos deja de ser un privilegio y se convierte en una herramienta esencial para proteger el poder adquisitivo.

Sin embargo, el verdadero valor de esta transformación no reside únicamente en el porcentaje de tasa ofrecida. El cambio más relevante está en el acceso y la educación financiera práctica que estas plataformas han puesto al alcance de millones de personas. Interfaces intuitivas, simuladores, recordatorios y metas programadas han convertido al usuario promedio en un participante activo de sus finanzas. No se trata de teoría financiera, sino de aprendizaje cotidiano: entender cómo se genera un rendimiento, qué implica la liquidez o por qué diversificar importa.

Este impacto es particularmente visible entre los jóvenes y los sectores históricamente no bancarizados. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera más reciente, en 2024 el 76.5% de la población adulta en México ya contaba con al menos un producto financiero formal, el nivel más alto registrado hasta ahora. En paralelo, el uso de canales digitales para realizar operaciones financieras pasó de poco más de la mitad de la población a casi siete de cada diez usuarios en apenas tres años, reflejando un cambio estructural en los hábitos financieros del país. Para millones de personas, una aplicación con requisitos mínimos y una tasa atractiva se ha convertido en el primer vínculo real con el sistema financiero formal.

La consecuencia es doble: se reduce la dependencia del efectivo y se amplía la base de inclusión económica, con efectos positivos en la formalización, la trazabilidad del dinero y la planeación financiera de largo plazo. Este avance no es menor en un país donde, históricamente, el efectivo ha dominado buena parte de las transacciones cotidianas.

Para el ahorrador consciente, la competencia fintech abre un abanico de posibilidades que antes no existían. Desde la construcción de fondos de emergencia hasta la planeación de objetivos de mediano y largo plazo (educación, vivienda o retiro), hoy es posible hacerlo con instrumentos accesibles, líquidos y más eficientes. No es casual que el ahorro financiero total en México haya alcanzado niveles cercanos al 100% del PIB en 2025, un reflejo del mayor uso de instrumentos formales y del volumen de recursos canalizados hacia el sistema financiero.

Desde la perspectiva del inversionista, este entorno competitivo también resulta saludable. La aparición de nuevos productos y vehículos de inversión, con menores barreras de entrada, fomenta un mercado más profundo y dinámico. Además, obliga a elevar estándares de transparencia, gobierno corporativo y gestión de riesgos. En un contexto donde las decisiones de política monetaria influyen directamente en el costo del dinero, la competencia evita la concentración de beneficios y promueve una asignación de capital más eficiente y disciplinada.

El efecto agregado creo que no debe subestimarse. Una ciudadanía que administra mejor sus recursos es una ciudadanía más resiliente frente a choques económicos, con mayor capacidad de consumo responsable y planeación patrimonial. La competencia financiera, lejos de ser un simple enfrentamiento entre marcas, actúa como un motor de modernización económica y empoderamiento ciudadano.

Es cierto que las guerras de tasas no son permanentes. Las condiciones macroeconómicas, los ciclos monetarios y el costo de fondeo eventualmente ajustarán los niveles actuales de rendimiento. Pero el punto de inflexión ya ocurrió. El usuario mexicano ha elevado sus expectativas y ha aprendido que puede (y debe) exigir mejores productos, mayor claridad y valor real por su dinero.

Cuando la intensidad de esta competencia se normalice, México no volverá al punto de partida. Quedará un mercado más sofisticado, una ciudadanía más informada y un sistema financiero obligado a competir no por inercia, sino por mérito. En esa ecuación, el mayor beneficiario no es una fintech en particular: es el país en su conjunto, con un tejido financiero más fuerte, más incluyente y más eficiente.

Cuando el ahorro deja de ser castigo y se convierte en incentivo, no sólo gana el individuo: gana la economía entera. Esa es, en el fondo, la verdadera victoria de esta nueva competencia financiera.

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