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Ley de Economía Digital: ¿Qué mecanismos de pago y conversión existen hoy en México?

por Mundo Ejecutivo

Gasolineras y tramos carreteros operan desde este año sin billetes ni monedas, una medida que anticipa los cambios que propone la nueva Ley de Economía Digital. El objetivo declarado: acelerar los pagos digitales, reducir costos operativos y formalizar la actividad comercial a escala nacional.

Pero los cambios no se agotan en transferencias bancarias y tarjetas. Desde aplicaciones que procesan la conversión entre XRP / MXN hasta códigos QR vinculados a billeteras de criptomonedas, las modalidades disponibles se multiplican. Lo que cambia con la nueva ley es el marco que busca conectarlas.

La pregunta de fondo no es si los pagos digitales van a crecer en México (ya lo hacen), sino qué tan rápido puede absorber esa transformación un país donde el 95% de los adultos todavía usa efectivo de forma habitual.

Reducir el efectivo, subir el número de transacciones por internet

Seguridad, eficiencia y formalización. Esos son los tres ejes que la Presidencia destacó al presentar los alcances de la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, que ya fue aprobada en la comisión de Hacienda del Congreso.

La propuesta aprovecha infraestructura que ya existe: el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y CoDi para transferencias inmediatas. Una de las medidas centrales permite abrir una cuenta bancaria de hasta 130.000 pesos desde el teléfono y asociarla a un código de pago sin necesidad de acudir a una sucursal.

Según la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), en dos años se simplificaron más de 4.000 trámites gubernamentales y la plataforma de identidad digital Llave MX ya acumula 30 millones de cuentas activas.

La apuesta es clara: Construir la infraestructura que haga viable la transición del efectivo al pago digital. Pero la ley no regula directamente activos virtuales como XRP u otros criptoactivos. Lo que sí hace es fortalecer las rampas en pesos (depósitos, retiros, liquidaciones vía SPEI) que facilitan la operativa con activos digitales.

¿Cuáles son los medios de pago digitales más usados en territorio mexicano?

En México conviven instrumentos tradicionales y digitales nativos. La adopción varía según el segmento, el monto de la transacción y la infraestructura disponible en cada punto de venta.

Tarjetas de crédito y débito

Las tarjetas siguen siendo el medio de pago digital más extendido, pero su penetración real es limitada. De acuerdo con México Evalúa, solo el 45,5% de los adultos señalaba en 2024 que en todos o casi todos los establecimientos donde compra se aceptaban tarjetas o transferencias.

El 85% de las compras menores a 500 pesos se sigue pagando en efectivo. La brecha entre la disponibilidad del instrumento y la aceptación en comercios es uno de los cuellos de botella del ecosistema.

Pagos digitales con criptomonedas

Pagar una compra con criptomonedas a través de un código QR es cada vez más común en México, aunque todavía está restringido a ciertos comercios y aliados de plataformas globales.

La infraestructura de SPEI, regulada por Banxico, ya permite mover pesos mexicanos hacia y desde plataformas de criptoactivos. Esa interoperabilidad entre el sistema bancario y los exchanges es la rampa que conecta la economía digital tradicional con el ecosistema cripto.

Eliminar intermediarios entre la conversión cripto y los pagos es fundamental para algunos usuarios, como los familiares de emigrados. En México las stablecoins (criptomonedas vinculadas al dólar, como USDT o USDC) ganan terreno como canal alternativo para el envío de remesas.

México recibió 61.791 millones de dólares en remesas durante 2025, según cifras de Banxico, un flujo equivalente al 3,4% del PIB. Las comisiones del canal tradicional oscilan entre el 5% y el 6%, mientras que las transferencias en stablecoins reducen ese costo y se liquidan en minutos.

Según datos de Binance Research, las transferencias globales de stablecoins promedian 76.000 millones de dólares durante los fines de semana, un volumen comparable al de Visa.

¿Por qué se habla de un reto “enorme”?

Porque la distancia entre la infraestructura disponible y el uso real es todavía muy amplia. La eliminación del efectivo en gasolineras y carreteras muestra que el cambio es posible en sectores controlados, pero escalarlo al comercio minorista “de barrio” es un desafío de otra dimensión, ya que apenas un 10% de ellos acepta pagos con plástico.

Digitalizar los pagos no significa solo sustituir un billete por una tarjeta o un código QR. Significa que el pequeño comercio acceda al sistema financiero, genere historial crediticio y se formalice.

La nueva ley apunta en esa dirección, pero durante el análisis legislativo del 24 de septiembre los empresarios ya pidieron certidumbre jurídica y protección al usuario, según registros del Canal del Congreso. Banxico y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) figuran como las autoridades supervisoras previstas en la propuesta.

La infraestructura de pagos que propone la ley puede facilitar las rampas de conversión de activos digitales, pero el marco específico para activos virtuales todavía está pendiente de definición.

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