Miles de empresas mexicanas enfrentan riesgos millonarios por desconocer sus obligaciones en materia de prevención de lavado de dinero; Regcheq lanza plataforma tecnológica para automatizar y fortalecer el cumplimiento.
El cumplimiento de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita dejó de ser un trámite administrativo exclusivo del sector financiero. Hoy constituye un riesgo de negocio para miles de compañías que, aun cumpliendo con sus obligaciones fiscales y corporativas, desconocen que también están sujetas a disposiciones en materia de prevención de lavado de dinero, exponiéndose a sanciones millonarias. La Evaluación Nacional de Riesgos 2023 de la Unidad de Inteligencia Financiera reportó 111,191 sujetos obligados, de los cuales el 96.8% corresponde a personas físicas y morales que realizan Actividades Vulnerables. Estas incluyen operaciones con bienes inmuebles, vehículos, joyería, metales preciosos, activos virtuales, servicios notariales y otorgamiento de crédito. En este escenario, Regcheq lanzó Regcheq PLD X, plataforma tecnológica que automatiza y centraliza procesos de cumplimiento. “El verdadero riesgo ya no está únicamente en incumplir una disposición, sino en no contar con la infraestructura operativa necesaria para responder con oportunidad ante una revisión o auditoría”, afirmó Francisco Soler, Country Manager de Regcheq México. Las sanciones pueden comprometer la estabilidad financiera de cualquier organización. Con la UMA diaria vigente en 117.31 pesos, las multas van de 23,462 a 7,625,150 pesos, o hasta el 100% del valor de la operación, sin tope máximo en actos de alto valor. Estas sanciones se convierten en créditos fiscales sujetos al Procedimiento Administrativo de Ejecución, además de los costos legales y reputacionales. La Matriz de Riesgo Sectorial identifica como actividades de mayor exposición la comercialización de obras de arte, joyas, metales y piedras preciosas, así como monederos electrónicos, tarjetas prepagadas y operaciones de crédito. A ello se suma una debilidad estructural: muchas empresas aún gestionan su cumplimiento con hojas de cálculo y expedientes dispersos, lo que incrementa errores y reduce la capacidad de respuesta en plazos que pueden ser menores a 24 horas. Regcheq PLD X, bajo un modelo SaaS, integra validaciones contra listas restrictivas, expedientes digitales, monitoreo continuo y generación automática de avisos regulatorios. Según la compañía, los procesos pueden reducirse hasta en 70%, liberando recursos para el análisis de riesgos y fortaleciendo la capacidad de demostrar controles efectivos ante la autoridad. El reto ya no es acumular documentos, sino construir una infraestructura de cumplimiento capaz de sostener el crecimiento empresarial en un entorno regulatorio cada vez más exigente.