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La nueva batalla por Norteamérica

por El Consejero
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La nueva batalla por Norteamérica

Fueron más de tres largas décadas en las que el libre comercio en Norteamérica tuvo un objetivo claro: integrar las economías de México, Estados Unidos y Canadá para hacerlas más competitivas frente al mundo. Primero fue el TLCAN; después el T-MEC.

Con diferencias importantes entre ambos, compartían una misma lógica: eliminar barreras, fortalecer las cadenas de suministro y atraer inversiones mediante la certidumbre.

La tercera ronda de conversaciones formales que inició ayer confirma que ese modelo está entrando en una nueva etapa. Ya no se negocia solamente un tratado comercial, lo que está en juego es la redefinición del modelo económico que marcará a Norteamérica durante la próxima generación.

La línea de frente la ocupa la industria automotriz. Durante años, México se convirtió en uno de los principales centros mundiales de producción de vehículos y autopartes gracias a la integración regional.

Ahora Washington busca endurecer las reglas de origen para que una mayor proporción del valor de los automóviles se genere dentro de la Unión Americana, una manera distinta de entender la política industrial, donde la eficiencia cede espacio a la seguridad económica y al fortalecimiento de la producción industrial, en una palabra, proteccionismo.

Un segundo punto es el acero y el aluminio. Los aranceles impuestos por Estados Unidos dejaron de ser una medida temporal para convertirse en un instrumento de negociación. México busca eliminarlos porque encarecen la producción y reducen la competitividad regional; Washington los utiliza como una palanca para obtener concesiones en otros capítulos del acuerdo.

Sin embargo, el verdadero protagonista de estas conversaciones, ni siquiera está sentado a la mesa. China aparece prácticamente en todos los capítulos relevantes. Detrás de las discusiones sobre reglas de origen, cadenas de suministro e inversión extranjera existe una preocupación: evitar que componentes, capitales o productos chinos accedan al mercado estadounidense aprovechando la plataforma manufacturera de México.

A ello se suma el déficit comercial entre Estados Unidos y México, un tema que el presidente Donald Trump ha convertido en una prioridad política. Para su administración, reducir ese desequilibrio no solo responde a criterios económicos; también constituye una promesa de política interna vinculada al empleo industrial y a la recuperación de capacidades productivas: esa visión explica buena parte de la presión que hoy enfrenta México.

Canadá no participa en esta ronda de negociaciones, lo que rompe la lógica trilateral que dio origen al acuerdo comercial. ¿Puede mantenerse una integración regional cuando el principal socio decide negociar bilateralmente con cada uno de sus vecinos? Esa pregunta explica buena parte de la incertidumbre que rodea esta revisión del tratado.

El debate dejó de girar exclusivamente alrededor del comercio. La pregunta ya no es cuánto se intercambia entre los países, sino dónde se produce, quién controla las cadenas de suministro, qué industrias se consideran estratégicas y hasta qué punto la seguridad nacional condicionará las decisiones económicas.

Para México, mantener el acceso preferencial al mayor mercado del planeta seguirá siendo fundamental, pero también lo será adaptarse a un escenario donde la geopolítica pesa tanto como la economía.

Está claro que esta tercera ronda de conversaciones difícilmente producirá acuerdos definitivos. Su importancia se encuentra en otra parte: marca el inicio de una negociación que no solo definirá el futuro del T-MEC sino el rumbo económico de Norteamérica en un mundo en donde el libre comercio ya no es el único objetivo, y donde la competencia estratégica ha pasado a ocupar el centro del debate.

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Fresnillo, pueblo chico…

El pasado sábado, Zacatecas amaneció con 10 ejecutados en tres municipios, cuatro de ellos colgados en un puente. Contrario a lo que pareciería un ajuste de cuentas entre grupos delincuenciales, el perfil de las víctimas era diferente: un empresario minero y ex presidente municipal de Sombrerete; un exregidor y exdirector de Seguridad Pública de Canatlán, Durango; seis empresarios relacionados con actividades mineras, de construcción, un ganadero, uno de distribución de pipas de agua y uno propietario de un bar de Fresnillo; un ex director de la Policía de Durango; el director de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Fresnillo y un bombero de ese municipio.

El fiscal estatal informó tener elementos de prueba y líneas de investigación relacionadas con extorsión y colusión de servidores públicos.

El gobernador David Monreal ha reclamado que nadie denunció la desaparición de las víctimas y exhortó a denunciar las extorsiones. Los otros dos hermanos más públicos -el diputado Ricardo y el senador Saúl- han guardado silencio.

Se trata de la segunda ciudad más grande del estado, importante centro minero de México y, no menos relevante, lugar de origen de la familia Monreal, donde tres de los 11 hermanos han sido munícipes fresnillenses: Rodolfo, David y Saúl, este último dos veces, y quiere una tercera.

En febrero de 2024, cuando Saúl era presidente municipal, fueron asesinados quien era secretario de Desarrollo Social de Fresnillo y cuñado de Ricardo Monreal, así como un sobrino del mismo; mientras en Sombrerete fueron ejecutados dos empresarios, uno hermano de quien era munícipe de Sombrerete, y otro sobrino de un exsenador, ambos militantes priistas.

En abril de 2013, fue detenido en la Ciudad de México un empresario fresnillense, cercano a los Monreal pero peleado con ellos, junto con su chofer, acusado de ser presunto autor intelectual de un plan para asesinar a Ricardo y David, entonces diputado por MC y senador del PT, respectivamente. Finalmente los detenidos fueron exonerados.

Más atrás, en enero de 2009, en Fresnillo, el Ejército aseguró 14 toneladas de mariguana en una deshidratadora de chiles propiedad de Cándido Monreal. En aquel entonces, el presidente municipal era David, hoy gobernador, mientras Ricardo era senador por el PT. Finalmente no hubo acción penal contra Cándido y le fue devuelta su planta procesadora.

En aquel entonces, a los Monreal se les relacionaba con los Zetas, la organización criminal que operaba en el estado. Ahora, 15 años después, el multihomicidio se lo adjudica el Cártel de Sinaloa en mensaje dirigido al gobernador.

Al final de cuentas, son dichos de delincuentes dudosos en su vreacidad y que no vale la pena replicar; sin embargo, difícilmente los Monreal podrían decir que no conocen a varias de las víctimas, ni lo que sucede en su tierra con el narcotráfico, las extorsiones, el robo de combustible, los homicidios y, probablemente, hasta el tráfico de agua, porque víctimas también han sido y conocen como nadie Fresnillo.

El verano que transformó a Six Flags México

La Ciudad de México vive un verano atípico, vibrante y con los ánimos todavía eufóricos. Mientras los ecos del Mundial de Fútbol aún resuenan en cada rincón de la capital, el sur de la urbe ha encontrado la manera perfecta de mantener la inercia festiva sin perder el aliento.

Tras una arranque de temporada estival histórico, marcado por una afluencia turística sin precedentes y una avalancha de visitantes extranjeros que eligieron la capital como su destino predilecto, Six Flags México ha dado inicio a su esperado festival “Héroes y Villanos”. Y lo hace no solo consolidándose como un parque de diversiones, sino reafirmando su nuevo rol como un auténtico nodo neurálgico del turismo y la movilidad metropolitana.

Conviene detenerse en el fenómeno previo. Durante los momentos más álgidos de la justa mundialista, el parque del sur demostró una versatilidad logística inusitada al fungir estratégicamente como un hub de transporte clave hacia el Coloso de Santa Úrsula.

Miles de aficionados nacionales y extranjeros encontraron en sus inmediaciones un punto de conexión eficiente, un oasis de organización que facilitó el flujo masivo hacia los partidos y que, de paso, convirtió a los hoteles, restaurantes y calles aledañas en un crisol de nacionalidades. El extranjero que vino por el fútbol se quedó por la ciudad, y muchos terminaron cruzando los torniquetes del parque temático buscando extender la magia.

Es sobre este terreno fértil y cosmopolita que ahora aterriza la nueva edición de “Héroes y Villanos”. El festival, consciente de tener enfrente a un público global y más exigente, ha respondido con una producción a la altura de las circunstancias. Las avenidas del parque, que semanas atrás veían desfilar camisetas de todos los colores del planeta, hoy vibran con la presencia de icónicos paladines y antagonistas del cómic mundial.

La apuesta no es menor. Con desfiles renovados, efectos visuales de última generación y una atmósfera inmersiva que dialoga de tú a tú con los grandes complejos de entretenimiento del mundo, el festival capitaliza esa energía internacional. Ver a familias enteras de distintas latitudes unirse en una misma porra frente a las acrobacias en vivo demuestra que el lenguaje de la cultura pop es universal.

En un verano donde la Ciudad de México demostró estar preparada para las grandes ligas del turismo global, la sinergia entre eventos deportivos de escala planetaria y la oferta de entretenimiento temático marca un antes y un después. Six Flags México ha pasado la prueba con sobresaliente: supo ser puerto de llegada para el fútbol y hoy es el santuario definitivo de los superhéroes. Que la fiesta continúe; el verano del 2026 ya se ha ganado un lugar en la memoria de la metrópoli.

Vacaciones sin descanso: el costo de estar siempre disponibles

Antes que un beneficio, las vacaciones son una prueba de la cultura organizacional. En teoría, representan el momento para recuperar energía, convivir con la familia y regresar con nuevas ideas. En la práctica, para millones de trabajadores mexicanos siguen siendo una extensión de la jornada laboral, solo que desde otro lugar.

El inicio de la temporada vacacional vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿por qué nos cuesta tanto dejar de trabajar, incluso cuando estamos de vacaciones?

La última encuesta de OCC, la bolsa de trabajo en línea líder en México, muestra que siete de cada diez profesionistas no logran desconectarse durante este periodo. Pero la lectura de fondo va más allá de los mensajes de WhatsApp o los correos que llegan a cualquier hora, lo verdaderamente relevante es que la desconexión sigue viéndose como una concesión y no como parte de una estrategia de negocio.

Detrás de esta realidad conviven varios factores: culturas organizacionales que premian la disponibilidad permanente, líderes que confunden compromiso con inmediatez, equipos sin relevos suficientes y colaboradores que, por hábito o por temor, sienten que deben estar localizables para demostrar valor.

La hiperconectividad produce el efecto contrario al que buscan las organizaciones, porque una persona que nunca descansa difícilmente regresará con mayor creatividad, mejor capacidad de decisión o más motivación. La evidencia apunta en sentido opuesto: el agotamiento se acumula, disminuye el compromiso y aumenta el riesgo de desgaste profesional.

En un entorno donde atraer y retener talento es un desafío para las empresas, garantizar una desconexión real ya no es un tema de bienestar, es una decisión estratégica para fortalecer la productividad y la permanencia de los equipos.

Aprovechar esta temporada vacacional para replantear la forma en que entendemos el descanso puede marcar la diferencia.

Las empresas tienen la oportunidad de planear coberturas, establecer protocolos claros para emergencias, capacitar a sus líderes y respetar los tiempos fuera de la jornada; mientras que los colaboradores también pueden prepararse mejor antes de ausentarse, delegar responsabilidades y establecer límites saludables.

Desconectarse no significa abandonar el trabajo, significa reconocer que el descanso es parte del desempeño.

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