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Auditoría ambiental: la evidencia que puede evitar sanciones

por Mundo Ejecutivo
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Por: Ana Lilia Cortés, Gerente de Economía Circular y TWM de Veolia en México

Ante inspecciones cada vez más estrictas, las empresas deben demostrar trazabilidad, permisos vigentes y una gestión responsable de sus residuos.

Las inspecciones ambientales en México son cada vez más rigurosas, y contar con evidencia documental dejó de ser un requisito secundario. Hoy, la gestión adecuada de residuos requiere trazabilidad, permisos actualizados y una visión orientada a la economía circular.

Muchas empresas no se preguntan con suficiente seriedad qué ocurriría si recibieran una auditoría ambiental de forma inesperada. En 2024, la PROFEPA realizó 3,227 inspecciones industriales; de estas, 1,959 estuvieron dirigidas a generadores de residuos peligrosos. Además, 37 establecimientos fueron clausurados por manejo incorrecto o por carecer de autorizaciones, y se aplicaron 325 multas que sumaron 926 millones de pesos. VEOLIA.docx

Gran parte de los incumplimientos se origina en fallas operativas o descuidos administrativos. Las empresas que generan residuos peligrosos o de manejo especial deben cumplir con obligaciones muy puntuales, como estar registradas ante la SEMARNAT, mantener planes de manejo vigentes, contar con manifiestos completos y asegurar la trazabilidad de los residuos desde su origen hasta su destino final.

Un aspecto clave es que la responsabilidad de la empresa no termina cuando los residuos salen de sus instalaciones. Si el transportista, el centro de tratamiento, valorización o disposición final no cuenta con autorizaciones válidas, la compañía también puede enfrentar consecuencias por no haber verificado adecuadamente a sus proveedores.

Durante las inspecciones, las autoridades suelen encontrar principalmente falta de evidencia: registros incompletos, manifiestos que no coinciden con los volúmenes reportados o información dispersa entre distintas áreas de la organización. En términos regulatorios, estas omisiones pueden interpretarse como incumplimiento.

El contexto también se vuelve más exigente porque México avanza hacia una regulación alineada con la economía circular, el Acuerdo de París y el ODS 12. Por ello, las empresas que fortalecen sus sistemas de gestión no solo reducen riesgos legales, sino que también se preparan para transformar sus residuos en recursos aprovechables.

Veolia, con cerca de 40 años de operación en México, gestiona más de 217,000 toneladas de residuos al año mediante un modelo de Total Waste Management. Este esquema incluye personal especializado en sitio, servicios registrados ante el REPSE y trazabilidad digital de punta a punta, lo que permite dar seguimiento a cada residuo desde su generación hasta su valorización o disposición final.

Los resultados obtenidos por sus clientes en 2023 reflejan el impacto positivo de este enfoque: la valorización de residuos evitó emisiones de CO₂ equivalentes a retirar 2,414 vehículos de circulación durante un año o preservar más de 5,300 hectáreas de bosque. Además, materiales como lodos, adhesivos industriales y plásticos pueden reincorporarse a nuevos productos, como eco-bloques, paneles o impermeabilizantes.

Antes de una inspección, los líderes de operaciones, sustentabilidad y áreas legales deben asegurarse de contar con respuestas respaldadas por documentos: si los residuos están correctamente identificados y reportados, si los planes de manejo siguen vigentes, si los proveedores tienen autorizaciones válidas y si toda la documentación puede presentarse de inmediato.

Cuando llega una auditoría, la diferencia entre una gestión ambiental sólida y un problema regulatorio no depende de las buenas intenciones, sino de la evidencia disponible.

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