Inicio » México navega la crisis energética global con margen estratégico: Manuel Herrejón.

México navega la crisis energética global con margen estratégico: Manuel Herrejón.

por Mundo Ejecutivo
0 comments 3 views

En medio de un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad energética y presiones sobre los mercados globales, México se encuentra en una posición singular. No es una potencia energética dominante, pero tampoco una economía completamente dependiente del exterior. Para el analista financiero y empresario Manuel Herrejón Suárez, esa condición intermedia puede convertirse en una ventaja estratégica si el país sabe interpretarla con inteligencia económica.

La actual coyuntura energética mundial ha vuelto a colocar al petróleo en el centro del tablero internacional. Durante años, buena parte del discurso económico anticipó que la transición hacia energías limpias reduciría progresivamente la relevancia de los hidrocarburos. Sin embargo, los acontecimientos recientes han demostrado que esa transición será más compleja y prolongada de lo que muchos pronosticaban.

En particular, los ataques y bloqueos en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, han vuelto a exhibir la fragilidad del sistema energético global. Por ese punto transita aproximadamente 20 por ciento del petróleo mundial, lo que significa que cualquier interrupción en esa zona genera repercusiones inmediatas en precios, mercados y decisiones gubernamentales.

Para Manuel Herrejón, este episodio confirma que el petróleo sigue siendo un factor central de estabilidad económica y geopolítica…“el petróleo volvió al centro del tablero internacional… a través de tensiones geopolíticas y conflictos armados”, señala el analista en su reflexión sobre el escenario energético actual.

Y es que, la presión energética se siente con especial intensidad en Europa, donde la dependencia de combustibles importados ha generado vulnerabilidad frente a interrupciones en el suministro. En ese contexto, economías que conservan capacidad de producción energética propia adquieren un margen de maniobra mayor. 

México se encuentra justamente en esa posición, como lo advierte Manuel Herrejón. Aunque su producción petrolera está lejos de los niveles históricos que alguna vez lo colocaron entre los grandes exportadores del mundo, nuestro país sigue siendo una economía productora de energía. Esa característica, sostiene, cambia la lectura estratégica del momento.

“El hecho de contar con producción propia, incluso en niveles moderados, adquiere otra dimensión cuando el sistema energético global atraviesa momentos de tensión”, explica.

Desde su perspectiva, lo que a menudo se interpreta como vulnerabilidad (la exposición a la volatilidad petrolera) puede transformarse en una oportunidad si se integra dentro de una estrategia económica coherente.

No se trata, advierte, de regresar a una visión petrolera del desarrollo ni de apostar todo al crudo. La transición energética global seguirá avanzando hacia energías renovables y sistemas más sostenibles. Pero ese proceso no ocurrirá de forma inmediata.

Los sistemas energéticos, recuerda Herrejón Suárez, evolucionan durante décadas, no en ciclos políticos ni en periodos cortos. Durante ese proceso coexistirá un modelo híbrido donde petróleo, gas natural y energías renovables funcionarán simultáneamente.

En ese escenario intermedio, los países con recursos energéticos propios, aunque no sean gigantes petroleros, cuentan con mayor margen estratégico que aquellos completamente dependientes de importaciones.

La oportunidad para México, en opinión de Manuel Herrejón, radica en combinar tres factores que ya forman parte de su estructura económica: estabilidad macroeconómica relativa, integración comercial con América del Norte y disponibilidad de recursos energéticos. Si estos elementos se articulan dentro de una política energética consistente, el país podría mejorar su posición dentro del nuevo mapa económico global.

El contexto interno, sin embargo, obliga a mantener prudencia. La economía mexicana mantiene un crecimiento moderado y enfrenta retos estructurales en materia de inversión y productividad. No se trata de una economía en expansión acelerada ni de un ciclo extraordinario de crecimiento.

Aun así, Manuel Herrejón considera que la comparación internacional es clave para entender la posición del país.

En un momento en que diversas economías enfrentan presiones fiscales, inestabilidad política o crisis energéticas directas, México ha logrado preservar ciertos equilibrios macroeconómicos. Entre ellos destacan una inflación que comienza a moderarse, un sistema financiero relativamente sólido y niveles de deuda pública manejables.

Ese conjunto de factores no convierte al país en una potencia económica emergente inmediata, pero sí le otorga una base de estabilidad en un entorno global particularmente turbulento.

La pregunta estratégica, plantea el empresario, es ¿qué hará México con esa ventaja relativa? “Los países no siempre avanzan por tener condiciones perfectas. A veces avanzan simplemente por tener condiciones menos frágiles que otros”, sostiene.

En otras palabras, la coyuntura energética global, como sugiere el empresario Manuel Herrejón, no garantiza automáticamente un nuevo ciclo de prosperidad para México. Pero sí abre una ventana de oportunidad que, si se aprovecha con visión estratégica, podría fortalecer su posición económica en los próximos años.

You may also like

Leave a Comment